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Conocí a aquel italiano por casualidad. Era el dueño de un apartamento que alquilé durante un tiempo por los lados de Bello Monte. El sitio era perfecto, se encontraba cerca de la universidad, de manera que podía ir y venir con facilidad. Además, la zona en aquellos tiempos tenía un cierto tono bohemio que a mí me gustaba. Una zona de migrantes y profesores universitarios que se encontraban en los cafés. Mi edificio era una de aquellas viejas edificaciones de no más de 6 pisos que habían sido construidos por los italianos en los años cincuenta. Mi apartamento era uno de techos altos con grandes ventanales y un pequeño balcón redondo en el costado más alejado de la calle que a mí se me antojaba típicos del sur de Italia y donde a mí me gustaba sentarme a leer en una vieja silla de extensión que tenía por aquel entonces. Michelle, que así se llamaba mi arrendatario, había construido aquel edificio junto a sus hermanos. Habían salido de Italia muy jóvenes escapando de las penurias que había vivido su país luego de la devastación de la guerra. El viejo, contaba orgulloso que había trabajado en la construcción del Aula Magna de la UCV, decía que en aquel lugar reposaban sus sudores. Era su forma de decir que la sentía como suya. Le gustaba ir a cobrar la renta directamente, no creía en los bancos, de manera que era común que el primer sábado de cada mes sonase el timbre muy temprano para solicitar el pago correspondiente. Siempre tuve la sensación de que esa manera de solicitar el pago no era más que un pretexto que le daba la oportunidad de salir de su casa y visitar aquel lugar donde había criado a su familia varias décadas antes. Viví allí varios años, al final dejé de verlo, su salud se deterioró y ya no podía llevar las cuentas con coherencia, en algún punto empezó a repetir sus historias y a perder la orientación y la coherencia, lo que obligó a sus hijos a limitar sus salidas.

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Toda crisis deja marcas profundas, pero también activa la resiliencia y la capacidad colectiva de sanar. Partiendo de ello y con la consigna «Reconstrucción: testimonios de la solidaridad» la Dirección General de Cultura de la UCAB convocó la séptima edición del concurso de creatividad y expresión «Adolescentes desde casa»

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

La Galería Freites nos lleva a un recorrido entre la Geometría y El Paisaje, a través de las obras de Carlos Evangelista y Pedro Ángel González
Extracto: La exposición “Las Variaciones modulares de Carlos Evangelista” en la Galería Freites refuerza nuestra voluntad para difundir los lenguajes geométricos … La exposición “Pedro Ángel González. La luz en el paisaje.” forma parte del programa de la Galería Freites, dedicado a estudiar y difundir la obra de los maestros venezolanos que abrieron paso a la modernidad a principios del siglo XX

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Hagamos de cuenta que todo funciona en nuestras cápsulas.
Actuemos como si no hubiera guerra del otro lado del mundo ni enfrentamientos entre conciudadanos por la permanencia de bacterias contaminantes. Estemos aquietados ante la estridencia de otras ideas que insisten en hacerse escuchar. Permanezcamos en posición de loto a pesar de la condición gastada del cojín…. nos comenta Florángel Quintana

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

La escritora Indira Páez publica su poemario Animal de mudanza (MEL Projects Publishing), una exploración frontal del exilio y la memoria. El libro, analizado críticamente por Alberto Márquez como un testimonio de resistencia y avería doméstica, celebra su presentación en Miami con un recital solidario destinado a la reconstrucción de escuelas de Fe y Alegría en Venezuela.

MONSTER: La Historia de Lizzie Borden | Series Sobre 9 

MONSTER: La Historia de Lizzie Borden | Series Sobre 9 

Se trata de Lizzie Borden, una joven de familia adinerada quien se volvió la principal sospechosa en el doble asesinato de su padre Andrew Borden y de su madrastra Abby Borden, hecho ocurrido en su propia casa el 4 de agosto de 1892. Sin embargo, posterior al sonado juicio que se llevó a cabo, Lizzie quedó absuelta.

Proyecto ArchivoAbierto de Mercedes Pardo | Galería ABRA

Proyecto ArchivoAbierto de Mercedes Pardo | Galería ABRA

El proyecto ArchivoAbierto forma parte del programa anual de ABRA desde su apertura en 2016, y procura –a través de exhibiciones de archivos, fuentes documentales, acervos personales o institucionales, y textos informativos–impulsar el resguardo, la valoración y el estudio del arte contemporáneo de Venezuela.

Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva

Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva

Wilmer Useche, reafirma la vigencia del arte geométrico y cinético en el contexto contemporáneo, él demuestra que la exploración de la línea, la luz y la percepción sigue siendo un territorio fértil para la creación plástica, su obra a pesar de estar arraigada a una tradición profundamente latinoamericana

La Caracas que yo viví fue el resultado del trabajo de aquellas familias que dejaron lo poco que tenían para buscar suerte en aquel país nuestro que despertaba a la modernidad. Muchos de mis amigos pertenecen a la generación posterior, son hijos o nietos de migrantes que se integraron a aquellos que éramos para definir lo que somos. Venezuela era generosa, abrió sus puertas sin distingo y sin reparo. Primero fue la migración europea, pero luego recibimos a miles de personas que escapaban de las terribles dictaduras que azotaron a nuestros vecinos de Latinoamérica en los 60 y los 80. Son incontables, por ejemplo, los profesores que fueron incorporados a las universidades y los liceos. Habría que recordar, también, que la estructura de los medios de comunicación, en particular de la televisión, se transformó gracias a la migración que salió de Cuba luego de la Revolución.  La migración que recibimos se incorporó de manera natural a nuestra vida cotidiana, fueron aceptados casi sin cortapisa. Entre mis mejores amigos de la infancia se cuentan los hijos de una familia de migrantes que habían salido de alguna de las colonias que Portugal por aquel entonces tenía en África y que recién declaraba su independencia. Por cosas del destino, ellos terminaron viviendo muy cerca de mi casa, aun cuando su destino original era Canadá. Ese fenómeno del reconocimiento del otro que se produjo en la Venezuela de la segunda mitad del siglo XX no ha sido estudiado con profundidad, más aún, creo que siempre se dio por descontado que esa era la manera como se daban aquellas cosas. La gente, a fin de cuentas, y a pesar de las diferencias culturales que pudieran existir, es pura y simplemente gente, con sus sueños, aspiraciones y expectativas. En Venezuela la integración se produjo con facilidad, quizás porque los venezolanos somos así, de trato fácil y confianzudos, un tránsito en el cual la presencia del otro produjo un proceso de transformación social que fue asumido sin sospechas y sin exclusiones. Hasta donde yo tengo entendido no existen en Venezuela casos de xenofobia en contra de ningún grupo social o étnico, quizás esa característica de nuestro carácter colectivo nos haya salvado en más de una ocasión. 

En general la gente no abandona su país por casualidad, siempre existen razones válidas que llevan a la gente a marcharse. Con las excepciones que corresponda, la gente no deja un sitio en el que se siente bien, donde está la familia, donde puede vivir con cierta comodidad. El terruño tiene una fuerza que nos atrae. Irse significa dejarlo todo atrás, los amores, los recuerdos, una parte de uno se queda atrás cuando partimos. Migrar es un proceso complejo que implica el reto de incorporarse a una nueva sociedad, de encontrarse con una vida cotidiana, unos procedimientos, unos modos de ser que nos son ajenos, con los cuales cuesta identificarse. Supone, además, verse en el espejo sin reconocerse, de sentirse un poco despojado de sí mismo, de redefinir el sentido de la propia vida, de reaprender en una sociedad que nos es extraña, a veces con un idioma que no conocemos, pero siempre con mil significados que, de entrada, no llegamos a comprender. Suelo decir que lo más difícil para mí es entender el micro lenguaje, cierta simbología, algunos modos de ser que me parecen extraños o incoherentes en función de mi propia construcción cultural. A los venezolanos nos ha tocado esta vez vernos en la distancia, sentir cómo ciertas amistades son acalladas por el tiempo, dejar atrás la casa, la biblioteca, despedir a los que parten desde lejos, ver a la nueva generación crecer desde otras geografías. No hemos podido aún evaluar cómo es que llegamos a este punto. A mí no me queda claro cuando perdimos el rumbo, ni que hacer para recuperarlo. Por ahora somos una sociedad fracturada, un país en el cual conviven varias concepciones acerca de nosotros mismos, las cuales no se tocan, sino que, más bien, se dan la espalda, a las que les resulta complicado conversar entre sí, pero además nos ha tocado lidiar, en muchos casos, con la incomprensión de quienes nos han recibido. Algún día habrá que recoger esas crónicas del abandono y el olvido que estamos escribiendo los venezolanos de nuestro tiempo. Eventos como lo sucedido en Perú con la "Vinotinto" son simplemente injustificables e inaceptables. 

Yo por ahora me preparo para finalizar el año. Comeré unas hallacas que no son tan buenas como las de mi mamá, que, como todo el mundo sabe, hace las mejores, y me tomaré el tiempo que necesito para ponerme al día con algunos libros que me miran de reojo esperando que finalmente los lea. Este es el último artículo de este año, por eso está escrito con cierta ligereza que el lector sabrá comprender, el invierno, a fin de cuentas, entró temprano y frío, este año acá en el norte de Alemania, los días son cortos y sombríos, no hay sol y me hace falta vitamina D. 

Quiero agradecer a los lectores por su paciencia y su generosidad al leer las páginas que a lo largo de este año hemos compartido.

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Miguel Angel Latouche
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Doctor en Ciencias Políticas y escritor.

Columnista en The Wynwood Times:
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