
Crítica por Richard Rey
Textos y Guiones
“Bochinche! Bochinche! Esta gente solo sabe hacer bochinche”.
Francisco de Miranda fue sumamente lapidario cuando gritó esta frase mientras era arrestado por un grupo de oficiales patriotas (entre ellos Simón Bolívar), acusado de traidor a la patria; sin imaginar el estigma que nos perseguiría desde ese entonces.
Casi dos siglos después, ese estigma fue reforzado por un par de expresiones artísticas que terminarían de forjar una particular forma de ser en la cultura popular del venezolano: Las Telenovelas y los Shows Musicales.
Festival +LATINA transforma CUPRA City Garage a través del videoarte de Johana Luna y Ricardo Arispe
Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.
Una tarde profundamente criolla en Madrid
Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.
Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”
Toda crisis deja marcas profundas, pero también activa la resiliencia y la capacidad colectiva de sanar. Partiendo de ello y con la consigna «Reconstrucción: testimonios de la solidaridad» la Dirección General de Cultura de la UCAB convocó la séptima edición del concurso de creatividad y expresión «Adolescentes desde casa»
Érase una vez un viaje | Otra mirada
Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.
Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites
La Galería Freites nos lleva a un recorrido entre la Geometría y El Paisaje, a través de las obras de Carlos Evangelista y Pedro Ángel González
Extracto: La exposición “Las Variaciones modulares de Carlos Evangelista” en la Galería Freites refuerza nuestra voluntad para difundir los lenguajes geométricos … La exposición “Pedro Ángel González. La luz en el paisaje.” forma parte del programa de la Galería Freites, dedicado a estudiar y difundir la obra de los maestros venezolanos que abrieron paso a la modernidad a principios del siglo XX
Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado
Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana
Finjamos demencia | Manifiesto GenX
Hagamos de cuenta que todo funciona en nuestras cápsulas.
Actuemos como si no hubiera guerra del otro lado del mundo ni enfrentamientos entre conciudadanos por la permanencia de bacterias contaminantes. Estemos aquietados ante la estridencia de otras ideas que insisten en hacerse escuchar. Permanezcamos en posición de loto a pesar de la condición gastada del cojín…. nos comenta Florángel Quintana
Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna
Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico
El melodrama fue una suerte de droga que hizo adicta a generaciones completas y cuyas dosis diarias sólo eran superadas por otro “psicotrópico” que se presentaba una vez al año: el Miss Venezuela.
Delia Fiallo y Joaquín Riviera (nuestros primeros “colonos” cubanos) supieron entrar en la psique del venezolano y hacerlo evadirse de sus problemas, aunque solo fuese por un ratico, a través de sus dramones aspiracionales o la fantasía de las plumas, el brillo y la música.
Y ojo, no estoy desmeritando sus trabajos, sería absurdo porque es innegable el talento y rigor que ambos creadores imprimían a sus producciones, a tal punto que las telenovelas de Fiallo crearon una industria que produjo millones de dólares a las televisoras que las realizaban con su exportación al mundo entero.
Mientras que los musicales con el sello de Joaquín Riviera aún no han podido ser superados y siguen dando vueltas en la cabeza de la gente como referencias imbatibles. De hecho, durante los años de oro de la Compañía Nacional de Teatro, con Isaac Chocrón al mando, se presentaron importantes títulos de la dramaturgia universal, pero ninguno de tanto éxito y con todas sus funciones agotadas (de verdad, no como esos “sold out” publicitarios de ahora), como el musical dirigido por Riviera: “A Bailar con Billo´s”.
Por tal motivo, en una Venezuela tan acontecida, con una incontable lista de fatalidades, no es de extrañar que al surgir la oportunidad de evadirnos con una obra de teatro musical (que no es otra cosa sino la amalgama perfecta del melodrama y el show), el público quiera asistir para rememorar por unas horas eso que los hizo felices en una época donde era inimaginable pensar que algo malo nos pudiese suceder.

Sin embargo, el trabajo de la crítica no es aplaudir condescendientemente, obnubilados por el velo de la nostalgia. Por el contrario, hay que ser observadores de sí ese talento y rigor que otrora nos hizo grandes, sigue estando o si, por el contrario, nos estamos durmiendo en los laureles.
Lo primero que quiero resaltar con respecto al musical Vaselina es la gran tarea que viene desarrollando Claudia Salazar en materia de producción de espectáculos. Salazar tiene un don indiscutible para la producción y muestra de ello es cómo ha logrado sumar más y más patrocinantes con cada nuevo proyecto. En esta oportunidad superaron la treintena de marcas. Muchos otros productores que critican el trabajo de Salazar, deberían de ocuparse en aprender de ella y empezar a desarrollar nuevas compañías que amplíen la oferta del teatro musical venezolano y que puedan ofrecer competencia lo cual siempre se traduce en un crecimiento de la calidad de los espectáculos, pues nada es más dañino para la creatividad que estar solo en la cima.

Ahora bien, en cuanto a lo que pudimos apreciar en la función para la prensa que se llevó a cabo el pasado martes 8 de septiembre, esta es mi opinión:
Antes que nada, sabría agradecer que los productores, directores, etcétera; dejen ya esa costumbre de justificar ante los presentes que “se trata de un ensayo general”, que si “el espectáculo no está terminado al cien por ciento” y toda una extensa retahíla de excusas para que la prensa sea amable con lo que está a punto de presenciar. Señores (y esto no es puntual con este espectáculo, sino que va para todo el gremio artístico en general), basta de convocar a funciones “inacabadas” pues en lo personal lo considero una falta de respeto. Uno no puede emitir una opinión con el sesgo de “pobrecitos es que aún les faltaba tal o cual cosa”. Esto lo deben entender los productores, directores y talento de una obra cuando luego se sienten “incomprendidos” a la hora de recibir una crítica dura.
Y aquí quiero hacer un paréntesis para hablarle a los críticos de la prensa (si todavía existen), también deben ser más rigurosos a la hora de emitir sus puntos de vista, se trata de ejercer un trabajo en apoyo al crecimiento del propio espectáculo, no de aprovechar una entrada gratis para tomar café y limitarse a redactar (o en algunos casos a copiar) una nota de prensa publicitaria. Más oficio señores y menos bochinche.
Volviendo a Vaselina. Mi aplauso superior es para Taba Luis Ramírez quien estuvo a cargo de las coreografías, al igual que para todos los que conforman el grupo de bailarines. La sincronización, armonía y plasticidad de cada montaje coreográfico logran plasmar la verdadera esencia del musical. Un amigo que asistió a una función posterior me comentaba en tono jocoso (tal vez llevado por esa nostalgia “juaquinrivierística” de la que hablamos antes) que: “si se eliminaran todas las escenas de diálogos y solo se dejaran los números musicales sería maravilloso”; esto es duro, pero no me queda otra que admitir que pensé lo mismo.
El talón de Aquiles de Vaselina está en la dirección actoral, lo cual confieso que me sorprendió pues admiro profundamente el trabajo de Elvis Chaveinte y en más de una ocasión he resaltado su gran desempeño como director dentro su grupo teatral Deus Ex Machina, quien junto a Rossana Hernández y Gabriel Agüero han marcado pauta en la historia reciente del teatro venezolano. No obstante, los códigos de dirección de un musical son diferentes y tal vez esto le ha jugado en contra en esta oportunidad.
Pero debemos entender que conseguir el talento para un musical de esta envergadura no es tarea fácil. Puedes hallar a un muy buen actor, o un estupendo cantante o un excelente bailarín por separado, pero en el teatro musical debes conseguir a quien domine las tres áreas y en un nivel superior.
Cuando eso no se logra pasan cosas como un primer acto con una falta de ritmo terrible, que produce aburrimiento. Por ejemplo, la escena de la “pijamada” en el cuarto de Marty es lo más tedioso que he visto en años. O que el momento del clímax de toda la obra, que es la transformación de Sandy, ocurra sin pena ni gloria, a tal punto que ni me percaté cuándo la actriz entró a escena, sino que de pronto ella estaba ahí, sin más. Esto ocurre porque Diana Rami carece totalmente de presencia escénica, aunque cante bonito (espero honestamente que Yisbeli Roa, la otra actriz que interpreta este mismo rol, lo haga mejor), pero además, tampoco se utilizaron recursos técnicos o de iluminación que pudiesen darle el protagonismo que requiere la escena y así intentar salvarla.

Algo similar me ocurrió con la interpretación de Víctor Drija, que está soberbio en los momentos de baile, como para aplaudirlo de pie. Pero, actoralmente hablando, aún no logra que Danny Zucco aparezca, salvo por brevísimos destellos y luego vuelvo a ver a Víctor en una escena de Somos tú y yo.
En lo personal, mi canción favorita de todo el musical siempre ha sido There Are Worse Things I Could Do (Lo peor que puedo hacer), al igual que pienso en Rizzo como el personaje más complejo de la historia, por eso mi ojo iba predispuesto a observar y diseccionar la actuación de Claudia Rojas y puedo decir que fue de las pocas que me dejaron satisfecho. Se notan las tablas y la evolución como actriz que ha conseguido Rojas a lo largo de su corta pero prominente carrera. Eso sí Claudia Mercedes, aún puedes sacarle mucho más a Rizzo y tú lo sabes.
Del resto del elenco, solo puedo acotar el gran desnivel que se percibe, pues existen momentos puntuales donde algunos brillan vocalmente, pero luego se eclipsan actoralmente, aparte de la terrible dicción de la mayoría a quiénes no se les entiende lo que dicen.
Afortunadamente siempre se agradece ver a veteranos como Rafael Romero o Carlitos Arraiz divertirse con sus participaciones especiales como el Ángel Adolescente o Vince Fontaine respectivamente.
Por último, sí quisiera destacar a dos miembros del elenco que fueron mi grata sorpresa de la función, pues no solo entendieron a sus personajes, sino que le aportaron brillo y frescura a todo el musical, me refiero a Isabella De León quien interpreta a Patty y a César López como Eugene, ellos demuestran que no hay personajes pequeños y que muchas veces terminan robándose el show.

En resumen, Vaselina es un montaje con grandes logros en cuanto a coreografías y diseño escenográfico, pero con deficiencias técnicas en la iluminación y especialmente en la parte actoral. Y he aquí lo grave, como indiqué anteriormente, de encontrarse solo en la cumbre.
Venezuela tiene unos antecedentes a nivel de teatro musical realmente importantes: El Violinista en el Tejado, Los Productores, Jesucristo Superestrella, Cabaret, Chicago; o por hablar de algunos en los que Claudia Salazar ha estado involucrada directamente: La Novicia Rebelde, Casi Normal, Los Miserables; que ciertamente han dejado la vara muy alta.
Pero justamente desde de Los Miserables pareciera que se han enfocado más en la parte de producción y se ha venido descuidando la realización.
Me parece maravilloso que cada vez se consiga más dinero para presentar un hermoso empaque, unas invitaciones alucinantes en forma de lockers, unos programas de mano hermosos (aunque a la prensa se les nieguen y uno tenga que buscar en las redes sociales quién es quién, porque ni en la nota que nos enviaron por correo aparecían las fichas técnicas o artísticas); pero de qué vale si luego uno sale de la función sintiendo que acaba de ver una obra escolar de fin de curso.
Creo que hay que revisarse y volver al rigor, al talento y al respeto por el espectador que han demostrado poseer en tiempos pasados, porque la meta no es llegar a la cima sino saber mantenerse en ella.

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Actor y cronista teatral
Columnista en The Wynwood Times:
Textos y guiones











