
En los años ochenta cuando estudiaba en la UCAB el término veneco/a lo oía poco. Sabía que hacía referencia a los hijos de colombianos en el país. Pero lo que sí escuchaba con triste y recurrente frecuencia era el uso despectivo de paisa o cachaco. De hecho, fui testigo involuntario del maltrato hacia personas que al hablar se le notaba un cantadito distinto al gocho patrio. Recuerdo un caso incómodo: “Ajá, dime claro qué vas a llevar, Colombia”, palabras expresadas con una sonrisa sarcástica a un cliente en una ferretería de Boleíta donde yo esperaba por el turno de atención. Había una sorna evidente en la prestación del servicio que me hizo sentir incómoda. De hecho, más de una vez escuché en cafeterías y luncherías ese tonito burlón de los dependientes ante alguien que hablaba distinto. Por supuesto creo que todos los venezolanos debemos tener muy claro que en Venezuela no nos preciamos de tener un amable servicio al cliente. “Mira musiú”, “¿qué te pasa, Portu?”, eran expresiones muy recurrentes en la boca de muchísimos compatriotas, y no, no había simpatía en esas intenciones.
Festival +LATINA transforma CUPRA City Garage a través del videoarte de Johana Luna y Ricardo Arispe
Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.
Una tarde profundamente criolla en Madrid
Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.
Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”
Toda crisis deja marcas profundas, pero también activa la resiliencia y la capacidad colectiva de sanar. Partiendo de ello y con la consigna «Reconstrucción: testimonios de la solidaridad» la Dirección General de Cultura de la UCAB convocó la séptima edición del concurso de creatividad y expresión «Adolescentes desde casa»
Érase una vez un viaje | Otra mirada
Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.
Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites
La Galería Freites nos lleva a un recorrido entre la Geometría y El Paisaje, a través de las obras de Carlos Evangelista y Pedro Ángel González
Extracto: La exposición “Las Variaciones modulares de Carlos Evangelista” en la Galería Freites refuerza nuestra voluntad para difundir los lenguajes geométricos … La exposición “Pedro Ángel González. La luz en el paisaje.” forma parte del programa de la Galería Freites, dedicado a estudiar y difundir la obra de los maestros venezolanos que abrieron paso a la modernidad a principios del siglo XX
Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado
Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana
Finjamos demencia | Manifiesto GenX
Hagamos de cuenta que todo funciona en nuestras cápsulas.
Actuemos como si no hubiera guerra del otro lado del mundo ni enfrentamientos entre conciudadanos por la permanencia de bacterias contaminantes. Estemos aquietados ante la estridencia de otras ideas que insisten en hacerse escuchar. Permanezcamos en posición de loto a pesar de la condición gastada del cojín…. nos comenta Florángel Quintana
Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna
Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico
Cuarta Edición del Festival Internacional “ENTRELIBROS”
Organizado por IMAGO POR LAS ARTES, el encuentro propone acercar a niños y familias a la literatura en nuestro idioma y crear un espacio de intercambio entre lectores, profesionales y quienes hacen los libros
A partir del año 2000 con la crisis económica y política en Venezuela, la dinámica migratoria hacia la tierra de Gabo, Piedad Bonnett y Botero fue creciendo con rapidez. Estos paisanos míos empezaron a ser llamados venecos, venecas como una forma despectiva para aludir a los comportamientos indeseables de algunos dentro del territorio colombiano. He leído opiniones de investigadores y sociólogos que hablan de la palabreja asociada a prejuicios, estereotipos y estigmas con alusión al clasismo, racismo y misoginia. Veneca como prostituta, veneco como deshonesto o delincuente. Hoy la cifra actual de migrantes y refugiados venezolanos en Colombia es de 2.8 millones.
Ahora gracias a un gran número de jóvenes de la generación Millennial este término ha tenido una significativa evolución semántica pasando por su resignificación como un símbolo de identidad y resistencia frente a la xenofobia. Solo basta constatar el humor en las plataformas sociales Instagram, TikTok y X con memes y contenidos satíricos para disminuir ese peso negativo de la expresión para transformarla en un elemento identitario. Son muchos, diría yo, demasiados Millennials migrantes que han abrazado el ser veneco como una forma de pertenencia, orgullo y resistencia a la exclusión social dentro de la diáspora. Hoy podemos entender que el uso del término es una apropiación cultural inversa, esto quiere decir que somos nosotros mismos, los venezolanos de a pie, que nos hemos reapropiado de aquello que fue un insulto para vaciarlo de su carga peyorativa. Es usado con orgullo, un contradiscurso que busca transformarlo en un símbolo positivo.
Por fortuna las palabras y expresiones en su dinamismo lingüístico funcionan como herramientas para protestar, para incluir, para ser parte del poder de los hablantes. Hoy ser veneco incluye a los que deseamos anular las narrativas del nefasto chavismo que señala a los migrantes opositores al régimen como traidores a la patria. Ser veneco es estar en constante resiliencia, con una fuerza diaria que lucha contra la fragmentación social que aúpa la dictadura venezolana.
En mi caso, llevo un mes disfrutando de la canción “Veneka” de Rawayana, me río por las referencias culturales, sonrío por el impacto entre mis alumnos dispersos por el mundo que se conectan profundo con su idiosincrasia en la lejanía. Me gusta pensar que se está promoviendo una visión más inclusiva y orgullosa de la identidad venezolana desde la mirada de los que harán los cambios mayores en la Venezuela libre del futuro.
Yo formo parte de los millones de compatriotas emigrados que trabajan con honestidad, siguen las reglas del país de acogida, se ajustan a sus leyes y andan dejando una huella bonita de la venezolanidad en el mundo.
Yo soy veneca, sí, ¿y qué?
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¿Importa saber qué es “farmear áurea”?, me tomó por sorpresa en un sueño y desperté a las 3 de la mañana sabiendo con perfección que esa fue una pregunta que rasgueaba desde otro plano. Okey, no sé, solo repito lo que los sabios de TikTok indican sobre despertar a esa hora como una pulsión desde otro estadio que te manda señales … nos comenta Florángel Quintana
La ataraxia en tiempos de hiperconectividad | Manifiesto GenX
Ay, qué ganas de estar en calma, tranquilidad, impavidez total. No presenciar líos ajenos y que nada nos perturbara los intestinos. Dejar pasar, por ejemplo, la fulana fecha del 1 de agosto como quien ve una crecida de río y sabe que solo tiene que esperar que el sol y la tierra hagan su parte…. nos comenta Florángel Quintana
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Ese estremecimiento patrio tuvo su máxima magnitud en todos los ocho millones de venezolanos que tenemos en común tres colores, siete estrellas y una hermandad que hemos demostrado en estos días nefastos. Se han replicado los miedos y también la solidaridad y empatía … nos comenta Florángel Quintana
Escritora y cronista.
Columnista en The Wynwood Times:
Vicisitudes de una madre millennial / Manifiesto de una Gen X














