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Propongo iniciar el año con una rebelión interior, exterior y radical: defender a toda costa las cualidades mágicas de la lengua española, romper los cánones que pretenden estandarizarla como ocurrió con la comida rápida y las novelas policiales, y sobre todas las cosas, enamorarnos de sus cauces musicales, de sus matices ligeros, mínimos mas potentes, portentosos, selváticos como el extraño continente en el que leemos y escribimos: América Latina todavía habla en español; hay que aprovechar el tiempo que nos queda juntos.

En la admiración está el germen de nuestra rebeldía: debemos defender al español de cualquier tipo de jaula en la que el sistema pretenda encasillarlo. Somos escritores, y el escritor no es quien escribe, es quien ama apasionadamente el lenguaje y sus laberintos. Es importante entender, para nosotros y para los lectores, que la lengua que usamos está en riesgo de desaparecer hasta convertirse en una fórmula matemática pensada artificialmente por algoritmos turbios. No miento. Investiguen. La lengua española es peligrosa para el sistema porque es rica en niveles y contradictoria en sí misma; su fuente natal es un juego humano de espejos y de magia, pero a la vez no hay acción lúdica en ella porque en sus sonidos está el núcleo de toda vida y con la vida no se juega. 

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

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La escritora Indira Páez publica su poemario Animal de mudanza (MEL Projects Publishing), una exploración frontal del exilio y la memoria. El libro, analizado críticamente por Alberto Márquez como un testimonio de resistencia y avería doméstica, celebra su presentación en Miami con un recital solidario destinado a la reconstrucción de escuelas de Fe y Alegría en Venezuela.

Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva

Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva

Wilmer Useche, reafirma la vigencia del arte geométrico y cinético en el contexto contemporáneo, él demuestra que la exploración de la línea, la luz y la percepción sigue siendo un territorio fértil para la creación plástica, su obra a pesar de estar arraigada a una tradición profundamente latinoamericana

PURO TEATRO | VASELINA

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En resumen, Vaselina es un montaje con grandes logros en cuanto a coreografías y diseño escenográfico, pero con deficiencias técnicas en la iluminación y especialmente en la parte actoral. Y he aquí lo grave, como indiqué anteriormente, de encontrarse solo en la cumbre

EMMYS 2026, 78 Años premiando lo mejor de la TV

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La edición 78 de los Premios Emmy llega con Mariska Hargitay en la conducción y el debut del Legacy Award. Con The Pitt y Hacks encabezando las nominaciones, repasamos los favoritos en drama, comedia y miniseries, junto con los resultados previos de los Creative Arts Emmys y las opciones para ver la ceremonia en vivo.

“Trítono” una obra de Acuarela Martínez | Poesía

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Trítono (Editorial Lector Cómplice, 2026) de la poeta Acuarela Martínez, queda claro desde el principio lo importante que resulta su dedicatoria. Queriéndolo o no, y sin aún entrar en materia poética, nos involucra a todos desde los planos posibles del amor: a los legales, a los del medio, a los clandestinos

Pequeños fragmentos de dolor | Panegírico para Alejandra Pizarnik

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Tema recurrente en la literatura de la época, así como para inspiración de artistas que intentaron comprender la locura a través de esa inquietante imagen. No resulta casual, por tanto, que pintores como El Bosco, Van Hemesen y Brueghel se inspiran en la extraña metáfora para mirar la locura desde los pinceles, intentando comprender esa oscuridad meridiana de la mente del hombre a través de ella.

Beatriz Blavia: Op-art Crepuscular | Geometría Viva

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Beatriz Blavia se hará primeramente Comunicadora Social y sobre todo Galerista, trabajando al lado de grandes Maestros del arte geométrico como: Esteban Castillo y Luis Marrufo. Viene haciendo plástica a través de la necesidad de expresarse con su obra, inspirada primeramente en luz crepuscular Larense.

Desde mi experiencia, toda lectura supone un reto impresionante de entendimiento, soledad y apertura. No existen los escritores fáciles de leer y los imposibles. El mundo abarca escritores abiertos y escritores herméticos —todos difíciles e hinchados de sus propias complicaciones, sobre todo en nuestra lengua— y en esas individualidades hay colores, formas, metáforas inalcanzables, exclusivas de cada uno de ellos. A través de sus textos podemos observar el aspecto más íntimo de su soledad. Al escribir le demostramos al mundo que estamos solos y que no hay motivo mejor para vivir que una página en blanco, lista para ser revelada ante nuestros ojos, mediante el simple tacto de los dedos. Así, frente a esta dicotomía, los escritores jugamos con el lenguaje. Ya sea ornamentándolo en su propia complejidad —angustiándolo hasta que explote, liberando todas sus formas posibles en el divertimento de lo excesivo y del caos— o simplificándolo hasta la desnudez, para poder ver muy de cerca cada historia o metáfora en su más descarnado corazón humano. Todos somos partícipes de un ajedrez salvaje donde el ganador será siempre el mismo, el lenguaje, y no podemos hacer más que jugar y perder ante su magnificencia solar. Y en la terminología de este pequeño mundo de la literatura perder ante la lengua es ganar.

Mi intención con estas líneas es encender una llama, inflamar hojas secas, provocar un incendio interior en todos nosotros. Busco jugar con una llama que arda la consciencia de aquellos que escriben y de aquellos que leen. No lo hago por mí. Lo hago por la lengua española, por la profundidad de las historias, por la poesía tan golpeada en este siglo, por aquellos que encontrarán en las librerías historias hechas en fábricas, pensadas por un equipo de mercadeo. Mucho se ha dicho sobre la forma correcta de escribir. Las universidades enseñan gramática, las distintas conjunciones y tiempos verbales, pero no enseñan a escribir; al contrario, muelen la escritura, la desprecian. Proponen la lingüística como un sinónimo de libertad y el estudiante, harto de las reglas y de los conceptos, harto ya de una clase más —ya que no se incluye una verdadera escritura, que permita a quien aprende a expresarse vivir fuera de sí en un texto— dejará tiradas las palabras a un lado de su camino para siempre. En ese contexto estudiar la escritura y más arriba, la literatura, es doloroso; nadie debería pasar por esa situación.

Recuerdo un tétrico episodio universitario en el que una profesora me corrigió un inciso. Me dijo, gritándome: los incisos están mal. Muy mal. No deberían existir. El español está maldito por ellos y por tener frases y palabras demasiado largas. Tienes que usar la fórmula “sujeto, verbo, predicado”, como el inglés. Si no está mal. Todo lo que escribes está mal. Lo dicen los manuales y así tiene que ser. Sujeto. Verbo. Predicado. Apréndelo. Es lo único que tienes que saber para poder escribir. De más está decir que fallé la materia dos veces. Mientras ella estuvo a cargo de la clase, agregué muchos incisos a todos mis trabajos —incisos bien colocados y hasta algunos experimentales— solo para ver la expresión de la profesora al repetirme una y otra vez el mismo discurso. Ella se llamaba a sí misma escritora. Pero no amaba el lenguaje en su totalidad animal, desenfrenada e intensa. Amaba solo una pequeña parte, la más mínima, la que dictan los manuales de escritura, que ya vienen desgraciados por los cánones de quien, en su delirio, dicta cómo se debe escribir.

Que así comience la rebelión de los incisos —y de la simpleza sutil y del canto y de juegos y de la seriedad única de nuestra lengua— y que de ahora en adelante amemos al español tal y como es: un caos ordenado y brillante que permite decirlo todo con palabras y metáforas mágicas, inimaginables.

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an Queretz | The Wynwood Times
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Escritor y poeta venezolano.

Columnista en The Wynwood Times:
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