
Para Alirio Fernández Rodríguez
Caracas no cayó en un solo día, la Guerra Civil de El Salvador no fundamentó sus 750.000 litros de sangre en un segundo; un libro sobre la caída o la guerra no se escribirá en una noche. Hay temas, cauces, fuegos narrativos y poéticos, hay tormentas emocionales, compendios cáusticos del ser que no otorgarán el acceso a la tentación de la luz. Reptan, decididos a esconderse y desaparecer, a no vislumbrar su propio cuerpo: son instantes que no hablan porque aún no merecemos su voz. No debemos aproximarnos hasta que la propia mano abra el acercamiento: entonces saldrá, lentamente, tímido, con miedo al daño, desconfiado, profundamente íntimo, el discurso, el sueño, la idea, hasta que en nuestras manos entienda por fin la calidez que buscamos regalarle.
Alquimia, esoterismo y dolor: simbolismo en el cuento de “La bella y la bestia”
Las viejas historias suelen esconder procesos más complejos de lo que parecen. Bajo sus capas brillantes laten símbolos, técnicas culturales y obsesiones humanas que evolucionaron durante siglos, incluso cuando nadie las veía. Cuando se analiza el tradicional cuento de La Bella y la Bestia con mirada histórica, el relato se abre como una pieza de estudio que nunca dejó de mutar
OSCAR 2026 | “Un olvido after another”
El próximo domingo 15 de marzo será el cierre de la temporada de premios 2025-2026 con la entrega de los Academy Awards, popularmente conocidos como los premios Oscar. Un “tipo” que a sus 98 años aún sigue siendo el más codiciado por mujeres y hombres para llevárselo a casa.
Romuva: De vuelta a las raíces de la diosa
El resurgimiento de Romuva en Lituania muestra cómo antiguas prácticas paganas, ligadas a diosas, ciclos de la naturaleza y rituales de fuego, han sobrevivido a siglos de persecución. Desde las festividades agrícolas hasta los litigios contemporáneos por reconocimiento estatal, esta tradición encarna la resistencia cultural de los pueblos bálticos y su capacidad de mantener vivas memorias ancestrales en el presente.
The Leftovers (Los Desechados) | Back to the Serie
Bajo esta premisa inicia una de las mejores series —no tengo reparos en decirlo— que he visto en mi vida. Por eso, en esta nueva entrega de Back to the Serie, les hablaré de ese universo duro, vulnerable, absurdo, doloroso y profundamente existencialista, como lo es The Leftovers.
El hijo del rayo: anatomía de un monstruo y su creadora
Esa noche, en una villa suiza cercada por tormentas eléctricas, nació Frankenstein. De hecho, lo que comenzó como un juego terminó convirtiéndose en una de las narraciones más influyentes del siglo XIX.
Elvis en el Olympia: la noche en Miami se rindió ante el Rey del Rock
El 2 de agosto de 1956, Elvis Presley llegó a Miami en su Lincoln Premier lavanda. Al día siguiente ofrecería su primera presentación en la ciudad —serían siete en total—. Antes ya había pasado por Jacksonville, Fort Myers, Orlando y Tampa, plazas donde el sur conservador reaccionó con rechazo mientras los adolescentes lo recibían con una fiebre desbordada.
Los Brickell: la familia que fundó Miami desde el fin del mundo
Una de las imágenes inmortales de la apertura de Miami Vice mostraba el edificio Arquitectónica recortado sobre el cielo de Brickell. Desde entonces, el barrio forma parte del imaginario colectivo de la ciudad. Para el miamense cotidiano, para el visitante esporádico, para quien solo lo ha visto en postales: Brickell y sus torres aguamarina.
Pamela Colman Smith y la mística silenciosa del siglo XX
Pamela Colman Smith fue la artista que dio rostro al tarot moderno y, sin embargo, su nombre permaneció en la penumbra. Mística, sinestésica y visionaria, transformó el lenguaje ocultista en una experiencia sensorial y poética.
“Cartografías del Vínculo” por Lubeshka Suárez
Cartografías del Vínculo, primera exposición individual de la artista Lubeshka Suárez en Venezuela, quien desde hace cinco años se ha dedicado a profundizar en las resonancias sensibles de temas como el insilio, el exilio, la diáspora venezolana, la migración y las recientes transformaciones de nuestro complejo mundo local-global.
No todos han visto crecer un árbol. En las ciudades los árboles son ausencias o invasores que se dan por sentado. Nadie ve crecer, día a día, los árboles de grandes raíces que rompen, en su crecimiento descontrolado, el concreto de las aceras, el derrotado asfalto de toda crisis. Ya estaban allí, desde siempre, los árboles venideros. Nadie ve crecer nada.Todo está allí, hecho, atribulado. Por lo tanto, todo falta. Hay cierta poética de la destrucción en la lentitud de ese quiebre. El árbol no se detendrá. La calle sufrirá las consecuencias de esa constancia. Es una constancia lenta. ¿Hay, acaso, otro tipo de duración?
Viene el poema con su carga consciente. Es la gran cruz de los metales pesados. Ahí vive el poema que tarda dos siglos en pensarse y un siglo más en escribirse. Verso a verso. Día a día. Porque los días de este mundo no están hechos para el poema, por eso, la poesía es un mar derramado, el verso es un ciego itinerante, el ritmo busca latir como un gran corazón sin tristeza. En cambio, el día está hecho para el trabajo: las planillas, los casos, los informes, el pico que rompe la piedra, las hojas de remolacha que cambian de rumbo hacia el aceite caliente del sartén, la tierra arada aún por el buey a nuestro cargo; nada en un día común es poético y sin embargo todo lo es. Los ojos no existen para ver, existen para vislumbrar.
La semilla, el universo, dos huellas del mismo camino. Primero cae a la tierra como una hija abandonada. La lluvia es alimentación, iniciación del crecimiento; semilla de febrero, conoces qué hacer y cómo hacerlo. Se acomoda. La fricción del ambiente no es veneno, es cobijo de fuego. Aguarda el agua. Vendrá. Volverá para ti, para explotar tu significado. Siempre que llovió volvió a llover. Es un ciclo certero, un dardo persiguiendo el ojo del blanco con una precisión matemática. Pensarás, semilla, en tu futuro. Tienes adentro el árbol, las hojas que se mecerán en el viento. No sabrás nunca que yo me perderé de tu frondosidad; paciente, crecerás hasta que mis hijos sean mayores como yo lo soy ahora y puedan observar tu destreza en movimiento.
Un día, aparece ante nosotros la historia. Es una imagen clara de una situación que no ha sucedido. Y dentro de esa imagen hay personas. Personas que no existen ni existirán. Y esas personas modifican su entorno, hablan, se mueven, cantan, disfrutan de la vida, sufren, viajan, conmueven a otros, lloran, aman cuerpos, mienten, se entregan al vicio, superan cualquier obstáculo, caen hacia un pozo seco. Hacen, ciertamente, las mismas cosas que nosotros, los vivos. Pero nosotros sí existimos, parece; el dolor de esta mano indica que en este momento soy alguien que sufre ese dolor. ¿O son ellos, los imaginarios, quienes nos superan en éxtasis de vida? La imagen sigue allí, dos semanas después. Soñamos con ellos. Soñamos que sueñan. Pensamos sus pesadillas con una malicia simple: la de intemponerles caos tras caos. Entonces buscamos el papel. Y no sale nada. Ni una palabra. Es nuestro ámbito, pensábamos. Escribimos todos los pensamientos. Pero ahora no sale nada. Dicen los manuales que la primera oración de todo texto es la única importante. Y la última, el cierre, el golpe final que sorprenderá al lector o lo hará cerrar el libro y llorar. Lo que abrigue esa contención podrá tener cauces, digresiones, agresividades. No importa. Ya se llenará. Pero estamos frente al primer punto. El decisivo. El que llevará la historia hacia un camino de lectura o de abandono. Hoy no saldrá de nosotros ni una sola palabra. Dos meses después lo volvemos a intentar. Las imaginaciones no nos han abandonado. Siguen allí, caminando, comiendo. Debido a extrañas circunstancias, han cambiado de casa, ahora viven en la costa porque necesitan sentir la tibieza del mar en verano. Así son ellos, cambiantes, igual que nosotros. Es necesario decir algo, establecer, aún, esa primera oración que contendrá todo el universo. Pero falta la lluvia. Llegará a su tiempo. La hoja de papel no es un desierto radical. Escribir es rendirse a la espera, es observar el tránsito paciente acercarse desde un horizonte perdido. Aguardaremos el agua. Vendrá. Volverá para explotar el significado. Después de todo, siempre que llovió volvió a llover.
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Escritor y poeta venezolano.
Columnista en The Wynwood Times:
Literatura viva
















