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Para Alirio Fernández Rodríguez

 

            Caracas no cayó en un solo día, la Guerra Civil de El Salvador no fundamentó sus 750.000 litros de sangre en un segundo; un libro sobre la caída o la guerra no se escribirá en una noche. Hay temas, cauces, fuegos narrativos y poéticos, hay tormentas emocionales, compendios cáusticos del ser que no otorgarán el acceso a la tentación de la luz. Reptan, decididos a esconderse y desaparecer, a no vislumbrar su propio cuerpo: son instantes que no hablan porque aún no merecemos su voz. No debemos aproximarnos hasta que la propia mano abra el acercamiento: entonces saldrá, lentamente, tímido, con miedo al daño, desconfiado, profundamente íntimo, el discurso, el sueño, la idea, hasta que en nuestras manos entienda por fin la calidez que buscamos regalarle.      

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

La escritora Indira Páez publica su poemario Animal de mudanza (MEL Projects Publishing), una exploración frontal del exilio y la memoria. El libro, analizado críticamente por Alberto Márquez como un testimonio de resistencia y avería doméstica, celebra su presentación en Miami con un recital solidario destinado a la reconstrucción de escuelas de Fe y Alegría en Venezuela.

Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva

Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva

Wilmer Useche, reafirma la vigencia del arte geométrico y cinético en el contexto contemporáneo, él demuestra que la exploración de la línea, la luz y la percepción sigue siendo un territorio fértil para la creación plástica, su obra a pesar de estar arraigada a una tradición profundamente latinoamericana

PURO TEATRO | VASELINA

PURO TEATRO | VASELINA

En resumen, Vaselina es un montaje con grandes logros en cuanto a coreografías y diseño escenográfico, pero con deficiencias técnicas en la iluminación y especialmente en la parte actoral. Y he aquí lo grave, como indiqué anteriormente, de encontrarse solo en la cumbre

EMMYS 2026, 78 Años premiando lo mejor de la TV

EMMYS 2026, 78 Años premiando lo mejor de la TV

La edición 78 de los Premios Emmy llega con Mariska Hargitay en la conducción y el debut del Legacy Award. Con The Pitt y Hacks encabezando las nominaciones, repasamos los favoritos en drama, comedia y miniseries, junto con los resultados previos de los Creative Arts Emmys y las opciones para ver la ceremonia en vivo.

“Trítono” una obra de Acuarela Martínez | Poesía

“Trítono” una obra de Acuarela Martínez | Poesía

Trítono (Editorial Lector Cómplice, 2026) de la poeta Acuarela Martínez, queda claro desde el principio lo importante que resulta su dedicatoria. Queriéndolo o no, y sin aún entrar en materia poética, nos involucra a todos desde los planos posibles del amor: a los legales, a los del medio, a los clandestinos

Pequeños fragmentos de dolor | Panegírico para Alejandra Pizarnik

Pequeños fragmentos de dolor | Panegírico para Alejandra Pizarnik

Tema recurrente en la literatura de la época, así como para inspiración de artistas que intentaron comprender la locura a través de esa inquietante imagen. No resulta casual, por tanto, que pintores como El Bosco, Van Hemesen y Brueghel se inspiran en la extraña metáfora para mirar la locura desde los pinceles, intentando comprender esa oscuridad meridiana de la mente del hombre a través de ella.

No todos han visto crecer un árbol. En las ciudades los árboles son ausencias o invasores que se dan por sentado. Nadie ve crecer, día a día, los árboles de grandes raíces que rompen, en su crecimiento descontrolado, el concreto de las aceras, el derrotado asfalto de toda crisis. Ya estaban allí, desde siempre, los árboles venideros. Nadie ve crecer nada.Todo está allí, hecho, atribulado. Por lo tanto, todo falta. Hay cierta poética de la destrucción en la lentitud de ese quiebre. El árbol no se detendrá. La calle sufrirá las consecuencias de esa constancia. Es una constancia lenta. ¿Hay, acaso, otro tipo de duración?

            Viene el poema con su carga consciente. Es la gran cruz de los metales pesados. Ahí vive el poema que tarda dos siglos en pensarse y un siglo más en escribirse. Verso a verso. Día a día. Porque los días de este mundo no están hechos para el poema, por eso, la poesía es un mar derramado, el verso es un ciego itinerante, el ritmo busca latir como un gran corazón sin tristeza. En cambio, el día está hecho para el trabajo: las planillas, los casos, los informes, el pico que rompe la piedra, las hojas de remolacha que cambian de rumbo hacia el aceite caliente del sartén, la tierra arada aún por el buey a nuestro cargo; nada en un día común es poético y sin embargo todo lo es. Los ojos no existen para ver, existen para vislumbrar.

            La semilla, el universo, dos huellas del mismo camino. Primero cae a la tierra como una hija abandonada. La lluvia es alimentación, iniciación del crecimiento; semilla de febrero, conoces qué hacer y cómo hacerlo. Se acomoda. La fricción del ambiente no es veneno, es cobijo de fuego. Aguarda el agua. Vendrá. Volverá para ti, para explotar tu significado. Siempre que llovió volvió a llover. Es un ciclo certero, un dardo persiguiendo el ojo del blanco con una precisión matemática. Pensarás, semilla, en tu futuro. Tienes adentro el árbol, las hojas que se mecerán en el viento. No sabrás nunca que yo me perderé de tu frondosidad; paciente, crecerás hasta que mis hijos sean mayores como yo lo soy ahora y puedan observar tu destreza en movimiento.

                Un día, aparece ante nosotros la historia. Es una imagen clara de una situación que no ha sucedido. Y dentro de esa imagen hay personas. Personas que no existen ni existirán. Y esas personas modifican su entorno, hablan, se mueven, cantan, disfrutan de la vida, sufren, viajan, conmueven a otros, lloran, aman cuerpos, mienten, se entregan al vicio, superan cualquier obstáculo, caen hacia un pozo seco. Hacen, ciertamente, las mismas cosas que nosotros, los vivos. Pero nosotros sí existimos, parece; el dolor de esta mano indica que en este momento soy alguien que sufre ese dolor. ¿O son ellos, los imaginarios, quienes nos superan en éxtasis de vida? La imagen sigue allí, dos semanas después. Soñamos con ellos. Soñamos que sueñan. Pensamos sus pesadillas con una malicia simple: la de intemponerles caos tras caos. Entonces buscamos el papel. Y no sale nada. Ni una palabra. Es nuestro ámbito, pensábamos. Escribimos todos los pensamientos. Pero ahora no sale nada. Dicen los manuales que la primera oración de todo texto es la única importante. Y la última, el cierre, el golpe final que sorprenderá al lector o lo hará cerrar el libro y llorar. Lo que abrigue esa contención podrá tener cauces, digresiones, agresividades. No importa. Ya se llenará. Pero estamos frente al primer punto. El decisivo. El que llevará la historia hacia un camino de lectura o de abandono. Hoy no saldrá de nosotros ni una sola palabra. Dos meses después lo volvemos a intentar. Las imaginaciones no nos han abandonado. Siguen allí, caminando, comiendo. Debido a extrañas circunstancias, han cambiado de casa, ahora viven en la costa porque necesitan sentir la tibieza del mar en verano. Así son ellos, cambiantes, igual que nosotros. Es necesario decir algo, establecer, aún, esa primera oración que contendrá todo el universo. Pero falta la lluvia. Llegará a su tiempo. La hoja de papel no es un desierto radical. Escribir es rendirse a la espera, es observar el tránsito paciente acercarse desde un horizonte perdido. Aguardaremos el agua. Vendrá. Volverá para explotar el significado. Después de todo, siempre que llovió volvió a llover.

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an Queretz | The Wynwood Times
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Escritor y poeta venezolano.

Columnista en The Wynwood Times:
Literatura viva