
Poema. Palabra sin fin. Juramento. Decisión. Máscara. Diablo danzante. Acabamiento. Refugio, brazo diablo danzante. Humanidad contenida –con las manos atadas– en el verbo –con la boca cerrada– hasta explotar en millones de pedazos que son también poemas, versos, finalidades. El poema camina como vislumbramiento, problema nacional, desenfreno, agotamiento. Quien se enfrente a un poema encontrará –si el poema se atreve a cumplir con su promesa– con un lenguaje subversivo. Es el primer signo visible de un poema que ha atravesado bosques violentos, ráfagas de viento inauditas, luchas inciertas con otros seres humanos, para llegar hasta ese estado visible de rebeldía. Lo encontramos roto pero entero, hirviente pero frío, encendido en su fuego como el bastión más lejano del sol.
Festival +LATINA transforma CUPRA City Garage a través del videoarte de Johana Luna y Ricardo Arispe
Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.
Una tarde profundamente criolla en Madrid
Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.
Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”
Toda crisis deja marcas profundas, pero también activa la resiliencia y la capacidad colectiva de sanar. Partiendo de ello y con la consigna «Reconstrucción: testimonios de la solidaridad» la Dirección General de Cultura de la UCAB convocó la séptima edición del concurso de creatividad y expresión «Adolescentes desde casa»
Érase una vez un viaje | Otra mirada
Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.
Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites
La Galería Freites nos lleva a un recorrido entre la Geometría y El Paisaje, a través de las obras de Carlos Evangelista y Pedro Ángel González
Extracto: La exposición “Las Variaciones modulares de Carlos Evangelista” en la Galería Freites refuerza nuestra voluntad para difundir los lenguajes geométricos … La exposición “Pedro Ángel González. La luz en el paisaje.” forma parte del programa de la Galería Freites, dedicado a estudiar y difundir la obra de los maestros venezolanos que abrieron paso a la modernidad a principios del siglo XX
Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado
Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana
Finjamos demencia | Manifiesto GenX
Hagamos de cuenta que todo funciona en nuestras cápsulas.
Actuemos como si no hubiera guerra del otro lado del mundo ni enfrentamientos entre conciudadanos por la permanencia de bacterias contaminantes. Estemos aquietados ante la estridencia de otras ideas que insisten en hacerse escuchar. Permanezcamos en posición de loto a pesar de la condición gastada del cojín…. nos comenta Florángel Quintana
Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna
Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico
El poema, con toda la intención de su nombre –palabra única que, según han dicho los maestros, significa belleza en tensión– ha atravesado el reino del odio y de la muerte, ha salido triunfante con la corona puesta y un extasiado afán de liberación. Y en esta rebeldía –impuesta por el poema, jamás por el autor, que poca actuación tiene en el proceso de su nacimiento– hay lógica y ritmo, seducción, placer, sueño, vigilia, venganza, vergüenza y genio. Y más atributos, imposibles de nombrar ahora, que sin duda pueden ser encontrados en las secciones más cruentas que el libro de arena dispone sobre este tema.
Pensamos que el poema es una irrealidad solitaria.
De ahí su belleza ensordecedora.
El poema, pensando siempre en otros, sin odio, decide cuándo debe actuar, cuándo sostenerse, cuándo caer, cuándo es necesario salir a cazar para alimentarse en el desierto del mundo exterior.
Describamos un ojo. Su mecanismo es simple y complejo, que proponemos sin contradicciones. Así funciona: mediante un sistema de lentes orgánicos la luz entra concentrada en su plenitud y estalla contra el fondo del órgano, la finalidad roja, la gran retina. En este proceso, la realidad –que se compone mayoritariamente del mundo natural y del artificial humano, donde todo arde en la búsqueda de algo inhallable, según hemos oído– se convierte en la imagen que capturamos bien posicionada hasta que choca en una inversión magistral contra la retina. Varios grupos de células transforman la luz en electricidad y el cerebro –órganomundo– compone lo tangible.
Por eso el poema es una irrealidad solitaria y a la vez es un gran ojo.
La realidad atraviesa la idea del poema como la luz atraviesa la córnea y al llegar a la imaginación –esa retina captadora– la imagen se invierte. Entonces se desarrolla el lenguaje, quien se nubla hasta la oscuridad total o brilla hasta enceguecer, no importa. La imaginación –Señor, ¿qué sería de ti si no te hubiera imaginado?– ha convertido la realidad palpable en un tipo más oculto de misterio. Entonces las palabras comienzan a salir desde un lugar invisible y nunca anochece.
El gran ojo del poema no actúa solo. Es un organismo de muchas partes aún no descubiertas. Como misterio es inalcanzable. Sabemos que es necesaria la respiración, que ha estado ligada a toda idea de vida desde la antigüedad. El aire infunde la vida y la vida se nutre del aire. La fórmula es simple: para que el poema surja el ojo debe estar vivo, respirar, conocer –hacia adentro o hacia afuera–, apasionarse, sentir, tocar, chocar también contra la tierra, romperse las rodillas en la búsqueda del oro fluvial. El poema es la vida toda, un ser que ancla su barco lejos de la muerte definitiva.
Ningún poeta está muerto. Todos viven, en este segundo, ahora, y piensan en el próximo poema que surgirá –que será dictado, nunca escrito– en las habitaciones más tristes de todas las ciudades del mundo.
Y los poemas siguen vivos.
Y juegan con los ojos de los más incautos.
Son ojos que miran desde cerca el porvenir de la lengua sabiendo que nunca podrán ser destruidos.
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Escritor y poeta venezolano.
Columnista en The Wynwood Times:
Literatura viva









