
Poema. Palabra sin fin. Juramento. Decisión. Máscara. Diablo danzante. Acabamiento. Refugio, brazo diablo danzante. Humanidad contenida –con las manos atadas– en el verbo –con la boca cerrada– hasta explotar en millones de pedazos que son también poemas, versos, finalidades. El poema camina como vislumbramiento, problema nacional, desenfreno, agotamiento. Quien se enfrente a un poema encontrará –si el poema se atreve a cumplir con su promesa– con un lenguaje subversivo. Es el primer signo visible de un poema que ha atravesado bosques violentos, ráfagas de viento inauditas, luchas inciertas con otros seres humanos, para llegar hasta ese estado visible de rebeldía. Lo encontramos roto pero entero, hirviente pero frío, encendido en su fuego como el bastión más lejano del sol.
Sonorativa: Producción Musical Global y Tecnología AI to Real
Sonorativa evoluciona desde sus raíces underground en Venezuela hasta convertirse en un Hub creativo descentralizado entre Alemania, Suecia y Chile. Liderado por Daniel «Cayo» Soto y con figuras como Zardonic, el estudio redefine la industria musical mediante la conversión «Demo to Real» y una profunda sensibilidad humana aplicada a la tecnología.
La Clave: El fenómeno que revive el baile en Caracas
Lo que comenzó como una conversación entre amigos en 2022, hoy es el epicentro del entretenimiento en la capital venezolana. Con récords de asistencia y la llegada de su primer artista internacional, la plataforma consolidada por la productora Bajo el Árbol demuestra que el público venezolano tiene hambre de experiencias bailables.
Raquel Cartaya: Fotografía Contemporánea y Retrato Editorial
Raquel Cartaya es una fotógrafa, docente e investigadora caraqueña que utiliza la cámara como herramienta para pensar y habitar el mundo. Su trabajo integra la ética del cuidado en el retrato editorial, la comunicación visual para marcas como el IESA y la investigación académica sobre la relación entre fotografía e inteligencia artificial.
La ruta de lo lejano: Elizabeth Schön y Fedosy Santaella
En La ruta de lo lejano (2026), Fedosy Santaella construye un relato retrospectivo sobre la vida de Elizabeth Schön. Desde sus raíces en Puerto Cabello hasta su consagración literaria, la obra utiliza la fotografía como un pivote para explorar la viudez, el amor por Alfredo Cortina y la profunda conexión de la poeta con el mar y el Ser.
Americania: el abrazo de una Caracas que no olvida
La noche del 30 de abril, la Concha Acústica de Bello Monte no era solo un recinto de conciertos; era una cápsula del tiempo. A pesar de un día marcado por el colapso en la ciudad, cientos de personas lograron sortear los obstáculos para ser testigos de un evento que parecía imposible: el regreso de Americania a los escenarios caraqueños en solitario.
Ay, seamos directos, por favor | Manifiesto GenX
Y ay, seamos directos, por favor. Sin embargo, eso no quiere decir que te sientas con la frescura de andar por cada red social como juez y crítico de índice erecto, no, a eso no me refiero. Es ser consecuente con nuestras ideas, coherente con nuestro pensamiento en acción y palabras, y franco en lo que estamos experimentando … nos comenta Florángel Quintana
La divinidad femenina a través del tiempo
En muchas sociedades antiguas, los fenómenos de la naturaleza no eran concebidos como procesos impersonales, sino como expresiones directas de fuerzas divinas vinculadas a lo femenino. El trueno, la lluvia o el viento podían interpretarse como gestos de una gran madre que actuaba sobre el mundo y lo mantenía en equilibrio
Ricardo Arispe presenta “Mirar Chernóbil: 40 años después”
A cuarenta años del desastre nuclear, el artista venezolano Ricardo Arispe presenta Mirar Chernóbil: 40 años después, una exposición que revisita uno de los acontecimientos más determinantes de la historia contemporánea desde la imagen, la memoria y la tecnología.
El poema, con toda la intención de su nombre –palabra única que, según han dicho los maestros, significa belleza en tensión– ha atravesado el reino del odio y de la muerte, ha salido triunfante con la corona puesta y un extasiado afán de liberación. Y en esta rebeldía –impuesta por el poema, jamás por el autor, que poca actuación tiene en el proceso de su nacimiento– hay lógica y ritmo, seducción, placer, sueño, vigilia, venganza, vergüenza y genio. Y más atributos, imposibles de nombrar ahora, que sin duda pueden ser encontrados en las secciones más cruentas que el libro de arena dispone sobre este tema.
Pensamos que el poema es una irrealidad solitaria.
De ahí su belleza ensordecedora.
El poema, pensando siempre en otros, sin odio, decide cuándo debe actuar, cuándo sostenerse, cuándo caer, cuándo es necesario salir a cazar para alimentarse en el desierto del mundo exterior.
Describamos un ojo. Su mecanismo es simple y complejo, que proponemos sin contradicciones. Así funciona: mediante un sistema de lentes orgánicos la luz entra concentrada en su plenitud y estalla contra el fondo del órgano, la finalidad roja, la gran retina. En este proceso, la realidad –que se compone mayoritariamente del mundo natural y del artificial humano, donde todo arde en la búsqueda de algo inhallable, según hemos oído– se convierte en la imagen que capturamos bien posicionada hasta que choca en una inversión magistral contra la retina. Varios grupos de células transforman la luz en electricidad y el cerebro –órganomundo– compone lo tangible.
Por eso el poema es una irrealidad solitaria y a la vez es un gran ojo.
La realidad atraviesa la idea del poema como la luz atraviesa la córnea y al llegar a la imaginación –esa retina captadora– la imagen se invierte. Entonces se desarrolla el lenguaje, quien se nubla hasta la oscuridad total o brilla hasta enceguecer, no importa. La imaginación –Señor, ¿qué sería de ti si no te hubiera imaginado?– ha convertido la realidad palpable en un tipo más oculto de misterio. Entonces las palabras comienzan a salir desde un lugar invisible y nunca anochece.
El gran ojo del poema no actúa solo. Es un organismo de muchas partes aún no descubiertas. Como misterio es inalcanzable. Sabemos que es necesaria la respiración, que ha estado ligada a toda idea de vida desde la antigüedad. El aire infunde la vida y la vida se nutre del aire. La fórmula es simple: para que el poema surja el ojo debe estar vivo, respirar, conocer –hacia adentro o hacia afuera–, apasionarse, sentir, tocar, chocar también contra la tierra, romperse las rodillas en la búsqueda del oro fluvial. El poema es la vida toda, un ser que ancla su barco lejos de la muerte definitiva.
Ningún poeta está muerto. Todos viven, en este segundo, ahora, y piensan en el próximo poema que surgirá –que será dictado, nunca escrito– en las habitaciones más tristes de todas las ciudades del mundo.
Y los poemas siguen vivos.
Y juegan con los ojos de los más incautos.
Son ojos que miran desde cerca el porvenir de la lengua sabiendo que nunca podrán ser destruidos.
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Escritor y poeta venezolano.
Columnista en The Wynwood Times:
Literatura viva









