St. Louise| Series Sobre 9
DTF: St. Louis. Creada, escrita y dirigida por Steven Conrad, esta miniserie de siete episodios se aleja de la narrativa lineal para sumergirnos en un laberinto de decisiones impulsivas, soledades y las consecuencias irreversibles de intentar «reinventar»
La Colección Fuentes Angarita en el Neomudéjar: la dignidad como voluntad de existir
La exhibición de la Colección Fuentes Angarita en el Museo Neomudéjar presenta 130 obras de 68 artistas que recorren treinta años de activismo. Bajo la premisa «coleccionarme fue una forma de existir», Andreína Fuentes Angarita conjuga obra propia y ajena en una narrativa de resistencia, identidad trans y memoria política.
150 jóvenes venezolanos participaron en el YLAI Changemakers Lab
En un escenario donde emprender en Venezuela requiere cada vez más preparación, criterio y visión, el YLAI Changemakers Lab, liderado por Táchira Project, reunió a 150 jóvenes de distintas regiones del país en una experiencia intensiva de formación en liderazgo, emprendimiento e innovación.
Alquimia, esoterismo y dolor: simbolismo en el cuento de “La bella y la bestia”
Las viejas historias suelen esconder procesos más complejos de lo que parecen. Bajo sus capas brillantes laten símbolos, técnicas culturales y obsesiones humanas que evolucionaron durante siglos, incluso cuando nadie las veía. Cuando se analiza el tradicional cuento de La Bella y la Bestia con mirada histórica, el relato se abre como una pieza de estudio que nunca dejó de mutar
El nuevo viaje | Manifiesto GenX
En las pruebas los investigadores determinaron que la psilocibina puede llegar a producir una experiencia espiritual intensa. De hecho, según las mediciones algunas personas dijeron sentir a Dios, otras escucharon símbolos, y unas pocas aseguraron que podían destrabar una escritura en suspenso. Genial, pensé de inmediato. ¿Te imaginas trabajar en tu novela mientras se despliega … nos comenta Florángel Quintana
LOVE STORY: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette | Series Sobre 9
En esta segunda categoría se encuentra Love Story, la nueva serie antológica que siguiendo el formato de éxitos como American Crime Story o Feud, promete mostrarnos esos romances épicos que cautivaron al mundo, iniciando con los amores, matrimonio y fatal desenlace entre John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette.
“Escrituras fragmentarias. Gesto y memoria”, Rossi Aguilar
La Sala Oberta del Centre Cultural La Nau presenta Escrituras fragmentarias. Gesto y memoria, un proyecto expositivo de la artista visual Rossi Aguilar (1993) que se despliega como una indagación poética y crítica sobre los modos en que la memoria, la corporalidad y el gesto pictórico configuran nuevas rutas de conocimiento.
«El Surrealismo en Fornasetti …” |Documental del CCAM
Tras cautivar a más de 30 mil visitantes en su paso por el Centro Cultural de Arte Moderno, «El Surrealismo en Fornasetti: un faro de Italia en Caracas», audiovisual sobre el impacto de la exposición dedicada al genio italiano que elevó el objeto cotidiano a la categoría de obra de arte, ha sido seleccionado por el Art Film Spirit Awards y el Digital Griffix Film Awards 2026.
Arts Connection celebra su vigésimo aniversario | Andreína Fuentes Angarita
Arts Connection Foundation (ACF), la organización sin fines de lucro fundada por la artista, curadora y coleccionista Andreína Fuentes Angarita, celebra su vigésimo aniversario reafirmando su compromiso con el arte como motor de transformación social. Para conmemorar este hito, la fundación presenta además el rebranding completo de su sitio web (https://artsconnectionfoundation.org/).
Epa! Manda a decir Motherflowers “Que vayan y lo cuenten”
“Con este nuestro tercer disco nos sobreponemos una vez más a todo, y la única petición que quisiéramos hacerles, es que vayan y lo cuenten”. En un encuentro privado producido por Bajo el Árbol, Motherflowers ofreció un listening party – muy particular porque incluyó performance
OSCAR 2026 | “Un olvido after another”
El próximo domingo 15 de marzo será el cierre de la temporada de premios 2025-2026 con la entrega de los Academy Awards, popularmente conocidos como los premios Oscar. Un “tipo” que a sus 98 años aún sigue siendo el más codiciado por mujeres y hombres para llevárselo a casa.
Julia Scher y Jonas Englert reciben el NEWARTaward@ARCO | Madrid
Julia Scher por su obra Avi Loeb y Jonas Englert por su obra Movimiento fueron galardonadas con el NEWARTaward@ARCO en su XXI edición, este jueves 5 de marzo en Madrid.
El premio lo otorgan el NEWART centre, en colaboración con la Feria Arco y Arts Connection Foundation. Se trata de un galardón que reconoce a obras presentadas en la Feria ARCO de Madrid, en las que se incorporan tecnologías digitales o arte electrónico.
La obscenidad de ser testigos de todo y responsables de nada
He aquí, pues, la obscenidad de mirar todo sin responsabilidad alguna. Vemos tragedias, delitos, humillaciones públicas, guerras culturales tal cual episodios de un Thriller en Netflix mientras comemos una comidita rica. Todo el tiempo en modo permanente de ¡Showtime!
Eduardo Sánchez Rugeles (Caracas, 1977). Ha publicado las novelas Blue Label/Etiqueta azul, Transilvania unplugged, Liubliana, Jezabel, Julián y El síndrome de Lisboa. Ganador del premio Iberoamericano de novela Arturo Uslar Pietri; Primer Lugar del Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario, Sor Juana Inés de la Cruz en México y Premio de la Crítica de Venezuela. Licenciado en Filosofía y Letras (Universidad Central de Venezuela/Universidad Católica Andrés Bello). Magíster en Estudios literarios y Estudios Latinoamericanos (Universidad Complutense/Universidad Autónoma de Madrid). Coguionista de los filmes Dirección opuesta (Bellame, 2020), Jezabel (Jabes, 2020) y Las consecuencias (Pinto,2020).
El síndrome de Lisboa es una novela distópica: mientras por un lado desaparece la ciudad de Lisboa a causa de un desastre natural, en Venezuela, las marchas callejeras en protesta a la dictadura de Maduro están en uno de sus momentos más crudos. Cuéntanos un poco el behind the scenes de tu novela, ¿Cómo nace? ¿Cuánto tiempo te tomó todo el proceso de escritura?
La escritura como tal fue rápida. Escribí la novela en tres o cuatro meses. Luego le dediqué un par de meses a la revisión y edición del manuscrito. Son los lapsos habituales. La mayoría de mis novelas han tenido el mismo recorrido creativo.
El proceso de invención de la historia sí fue un poco más pausado. No me gusta comenzar a redactar hasta que no tengo la historia cerrada, hasta que no veo el desenlace. Encontrar este cierre se tomó su tiempo, pero no tenía prisa. Quería que el argumento se cocinara a fuego lento hasta encontrar su propio camino, hasta que la historia sugiriera su propio final.
En esta novela coincidieron tres motivos. En primer lugar, una noticia que leí el año 2013 o 2014 en la BBC sobre la caída de un meteorito en un pueblo de la estepa rusa. Desde que la leí, tuve la sensación de que ahí había una historia que contar. Esto se juntó con una afición extrema y exagerada por la literatura portuguesa. Durante un par de años, solo leí portugueses y estaba fascinado con ese ejercicio. Me llamó la atención la melancolía de los discursos, las referencias veladas al fin del mundo, el sentimiento trágico. Versos o reflexiones que encontré en distintos autores y conectaban muy bien con mi historia en construcción. Y, finalmente, lo que dinamitó el relato final, lo que unificó la narración, fueron los sucesos de 2017 en Venezuela, la matanza de estudiantes en las autopistas del país propiciada por el gobierno de Nicolás Maduro. Esa ola represiva fue la que dio pie a la invención de Fernando y su grupo de jóvenes estudiantes de teatro. La reunión de estos tres asuntos fue lo que me permitió articular “El síndrome de Lisboa”.
El síndrome de Lisboa ha salido publicado también en inglés, bajo el sello Turtle Point Press. Es muy difícil para un autor que escribe en español acceder al circuito editorial anglo, ¿cómo surge esta iniciativa? ¿Cómo fue la experiencia de leerte en otra lengua, conectas plenamente con la voz detrás de esas líneas?
La traducción al inglés, en principio, fue una cruzada particular de mi traductor, el australiano Paul Filev. Paul conoció parte de mi obra por Internet, me contactó y me propuso comenzar una traducción para luego salir al mercado a buscar editoriales en Estados Unidos o Inglaterra. Eso ocurrió en 2017 con mi primera novela “Blue label”. Así lo hicimos y, en un corto plazo, cerramos un acuerdo con Turtle Point Press en Nueva York. La novela se publicó en 2018. Viajé a Nueva York, entonces. Conocí a Ruth Greenstein, la editora, y participamos en varios eventos. A la novela no le fue mal y Ruth me propuso editar otros trabajos. En principio, pensé compartir con ellos mi novela “Liubliana” (2012), pero justo acababa de terminar “El síndrome” y se la envié a Paul para que tradujera un fragmento, en la editorial la vieron y les gustó. El apoyo de ellos ha sido inmenso. Tengo mucho respeto y gratitud por Ruth y su equipo. Tengo confianza absoluta en Paul. A pesar de que es australiano y de que nunca ha visitado Venezuela tiene una gran curiosidad e interés por la literatura y la cultura popular venezolana. La colaboración con él ha sido muy enriquecedora y divertida.
Cuando comparas tu obra con la de escritores que residen en tu país, ¿notas que te hayas distanciado? Si la respuesta es sí, ¿lo consideras positivo o negativo? Si la respuesta es no, ¿qué crees que hace que se conserven esos lazos?
Encuentro muchas afinidades con otros autores de mi país, en particular con los de mi generación. Motivos. Telones de fondo. No me refiero a una cuestión formal o argumental. Cada escritor elige los temas sobre los que quiere tratar y los trabaja según su concepto del oficio literario. Pero tengo la sensación de que el malestar sociocultural está ahí, haciendo sombra, tomando la palabra en cada línea, en cada personaje. Durante los últimos veinticuatro años Venezuela ha vivido una experiencia sociopolítica extrema y totalitaria. Ese aturdimiento, ese golpe bajo, esa inquietud está en la obra Rodrigo Blanco Calderón, Karina Sainz Borgo o Camilo Pino, por citar algunos nombres.
No creo que esto tenga una valoración positiva o negativa, es simplemente una realidad, un hecho. Los escritores reaccionamos al contexto. Tomamos la palabra sobre una experiencia que nos transformó la vida. Y muchas obras, en este sentido, tienen un gran componente de denuncia, de introspección mortificada, de crítica social. La literatura venezolana contemporánea es una pregunta constante sobre cómo llegamos hasta aquí, como nos pasó esto. En esa búsqueda, más allá de los géneros y las estrategias discursivas, creo que muchos coincidimos.
En el artículo “La literatura venezolana sí existe, señores”, publicado en suburbano.net, en el año 2014, la escritora y docente Naida Saavedra, habla sobre la invisibilidad de la literatura venezolana. Ahora, sin embargo, la literatura venezolana brilla en Europa y Latinoamérica. ¿Cuál es tu percepción sobre este momento que tienen las letras de tu país?
Coincido con Naida Saavedra, pero tengo la impresión de que esa invisibilidad persiste. No veo ese brillo que describes. Tengo la sensación de que nuestra literatura sigue siendo una gran desconocida y, en ocasiones, una invitada incómoda a la fiesta. Lo que ha ocurrido en los últimos años es que algunos autores, muy pocos, han logrado posicionar algunos trabajos en editoriales transnacionales y eso ha visibilizado sus obras, pero es un esfuerzo particular, obtenido por méritos propios. Podemos contar con los dedos de una mano cuántos son los autores que han logrado dar ese salto. De resto, el vacío descrito por Naida en 2014 persiste. Me atrevería a decir que ahora es peor. En 2014 todavía había editoriales en Venezuela. De los grandes grupos editoriales, ya no queda ninguno en el país. Todos se fueron. Las librerías y editoriales independientes en Venezuela han desaparecido. Las pocas que quedan hacen milagros para subsistir y logran editar muy pocos libros al año, con un esfuerzo desproporcionado y extenuante. Esta situación afecta, en gran medida, a los autores venezolanos que quieren acercarse a editoriales internacionales, porque su país de origen, su mercado base, no existe. Para una editorial grande es más conveniente, comercialmente hablando, editar a un mexicano, a un argentino o un colombiano que a un venezolano, porque en sus mercados originarios estos autores garantizan un retorno de la inversión.
Esto también pasa en el sector audiovisual, con proyectos de series o largometrajes. La palabra Venezuela aterra a los inversionistas y productores. Los prejuicios son enormes. He participado en muchos proyectos en los que se pretende contar historias que transcurren en Venezuela y, en ocasiones, la respuesta ha sido: “Me gusta la historia, sí. Entraremos, pero para que funcione tiene que ocurrir en México, España o Argentina. Venezuela no interesa ni vende”.
Algunos de tus libros han sido adaptados al cine, pienso en Jezabel y Blue Label, por ejemplo. Cuéntanos acerca de esos procesos, ¿hasta qué punto te involucraste en ellos? ¿Qué aspectos consideras que deben quedar intactos y acorde a los libros?
En ambas adaptaciones participé como coguionista, junto a los directores. Fueron valiosas experiencias de aprendizaje. Las disfruté a fondo y me permitieron conocer muchos aspectos del trabajo cinematográfico.
Estas experiencias me abrieron las puertas para desempeñarme como guionista en otros proyectos de ficción, tanto para largometrajes como para series de televisión. Siempre me había gustado el cine, desde niño, pero nunca había contemplado dedicarme de lleno a la escritura para cine. La escritura literaria tenía preferencia. Sin embargo, desde que Alejandro Bellame me escribió para plantearme hacer la adaptación de mi primera novela, “Blue label” en 2011/12 no he dejado de trabajar en cine.
Novela y película son discursos diferentes, con recursos y herramientas distintas. Las dos experiencias estéticas son muy diferentes. Creo que una película que pretenda calcar, imitar o transmitir lo mismo que una novela está condenada al fracaso. No funciona así. No es un calco. Es una interpretación libre de una historia que ahora debe contarse de otra manera.
¿En qué proyectos te encuentras trabajando actualmente?
Básicamente en audiovisual. Largometrajes y pilotos para series. Tengo una novela cerrada, estoy buscándole salida en el mercado editorial internacional. Me han sugerido que, para que funcione, cambie la nacionalidad de los personajes, incluso la geografía, pero soy necio y persisto.
Hay otras historias sobre la mesa, pero la prioridad ahora son los audiovisuales y la novela.
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Escritor y conferencista
Columnista en The Wynwood Times:
Miami Pop Tour









