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Para Alirio Fernández Rodríguez

 

            Caracas no cayó en un solo día, la Guerra Civil de El Salvador no fundamentó sus 750.000 litros de sangre en un segundo; un libro sobre la caída o la guerra no se escribirá en una noche. Hay temas, cauces, fuegos narrativos y poéticos, hay tormentas emocionales, compendios cáusticos del ser que no otorgarán el acceso a la tentación de la luz. Reptan, decididos a esconderse y desaparecer, a no vislumbrar su propio cuerpo: son instantes que no hablan porque aún no merecemos su voz. No debemos aproximarnos hasta que la propia mano abra el acercamiento: entonces saldrá, lentamente, tímido, con miedo al daño, desconfiado, profundamente íntimo, el discurso, el sueño, la idea, hasta que en nuestras manos entienda por fin la calidez que buscamos regalarle.      

The Leftovers (Los Desechados) | Back to the Serie

The Leftovers (Los Desechados) | Back to the Serie

Bajo esta premisa inicia una de las mejores series —no tengo reparos en decirlo— que he visto en mi vida. Por eso, en esta nueva entrega de Back to the Serie, les hablaré de ese universo duro, vulnerable, absurdo, doloroso y profundamente existencialista, como lo es The Leftovers.

Elvis en el Olympia: la noche en Miami se rindió ante el Rey del Rock

Elvis en el Olympia: la noche en Miami se rindió ante el Rey del Rock

El 2 de agosto de 1956, Elvis Presley llegó a Miami en su Lincoln Premier lavanda. Al día siguiente ofrecería su primera presentación en la ciudad —serían siete en total—. Antes ya había pasado por Jacksonville, Fort Myers, Orlando y Tampa, plazas donde el sur conservador reaccionó con rechazo mientras los adolescentes lo recibían con una fiebre desbordada.

Los Brickell: la familia que fundó Miami desde el fin del mundo

Los Brickell: la familia que fundó Miami desde el fin del mundo

Una de las imágenes inmortales de la apertura de Miami Vice mostraba el edificio Arquitectónica recortado sobre el cielo de Brickell. Desde entonces, el barrio forma parte del imaginario colectivo de la ciudad. Para el miamense cotidiano, para el visitante esporádico, para quien solo lo ha visto en postales: Brickell y sus torres aguamarina.

Pamela Colman Smith y la mística silenciosa del siglo XX

Pamela Colman Smith y la mística silenciosa del siglo XX

Pamela Colman Smith fue la artista que dio rostro al tarot moderno y, sin embargo, su nombre permaneció en la penumbra. Mística, sinestésica y visionaria, transformó el lenguaje ocultista en una experiencia sensorial y poética.

“Cartografías del Vínculo” por Lubeshka Suárez

“Cartografías del Vínculo” por Lubeshka Suárez

Cartografías del Vínculo, primera exposición individual de la artista Lubeshka Suárez en Venezuela, quien desde hace cinco años se ha dedicado a profundizar en las resonancias sensibles de temas como el insilio, el exilio, la diáspora venezolana, la migración y las recientes transformaciones de nuestro complejo mundo local-global.

Néstor García Roa: «Razón y política de la pintura»

Néstor García Roa: «Razón y política de la pintura»

“Razón y política de la pintura”, la más reciente exhibición individual de Néstor en la Cabinet Gallery de Caracas, bajo la curaduría de Ruth Auerbach. Integrada por pinturas arrugadas, edificios en llamas, paisajes enlatados y escenas de lugares exóticos sobre hamacas, la muestra de Néstor desafía los estatutos tradicionales de la percepción.

Queen sobre el agua | Miami Pop Tour

Queen sobre el agua | Miami Pop Tour

Queen dio 704 conciertos durante sus dieciséis años de trayectoria. Ese camino, como en cualquier banda que empieza desde cero, se construyó paso a paso: el álbum Queen I les abrió las puertas en el Reino Unido y el Queen II los empujó al primer plano.

“Orígenes”: Exposición de Edward Mosquera

“Orígenes”: Exposición de Edward Mosquera

El Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez es el escenario de una experiencia artística y cósmica sin precedentes, la exposición ORÍGENES, la nostalgia de un comienzo, del artista plástico venezolano radicado en París Edward Mosquera.

No todos han visto crecer un árbol. En las ciudades los árboles son ausencias o invasores que se dan por sentado. Nadie ve crecer, día a día, los árboles de grandes raíces que rompen, en su crecimiento descontrolado, el concreto de las aceras, el derrotado asfalto de toda crisis. Ya estaban allí, desde siempre, los árboles venideros. Nadie ve crecer nada.Todo está allí, hecho, atribulado. Por lo tanto, todo falta. Hay cierta poética de la destrucción en la lentitud de ese quiebre. El árbol no se detendrá. La calle sufrirá las consecuencias de esa constancia. Es una constancia lenta. ¿Hay, acaso, otro tipo de duración?

            Viene el poema con su carga consciente. Es la gran cruz de los metales pesados. Ahí vive el poema que tarda dos siglos en pensarse y un siglo más en escribirse. Verso a verso. Día a día. Porque los días de este mundo no están hechos para el poema, por eso, la poesía es un mar derramado, el verso es un ciego itinerante, el ritmo busca latir como un gran corazón sin tristeza. En cambio, el día está hecho para el trabajo: las planillas, los casos, los informes, el pico que rompe la piedra, las hojas de remolacha que cambian de rumbo hacia el aceite caliente del sartén, la tierra arada aún por el buey a nuestro cargo; nada en un día común es poético y sin embargo todo lo es. Los ojos no existen para ver, existen para vislumbrar.

            La semilla, el universo, dos huellas del mismo camino. Primero cae a la tierra como una hija abandonada. La lluvia es alimentación, iniciación del crecimiento; semilla de febrero, conoces qué hacer y cómo hacerlo. Se acomoda. La fricción del ambiente no es veneno, es cobijo de fuego. Aguarda el agua. Vendrá. Volverá para ti, para explotar tu significado. Siempre que llovió volvió a llover. Es un ciclo certero, un dardo persiguiendo el ojo del blanco con una precisión matemática. Pensarás, semilla, en tu futuro. Tienes adentro el árbol, las hojas que se mecerán en el viento. No sabrás nunca que yo me perderé de tu frondosidad; paciente, crecerás hasta que mis hijos sean mayores como yo lo soy ahora y puedan observar tu destreza en movimiento.

                Un día, aparece ante nosotros la historia. Es una imagen clara de una situación que no ha sucedido. Y dentro de esa imagen hay personas. Personas que no existen ni existirán. Y esas personas modifican su entorno, hablan, se mueven, cantan, disfrutan de la vida, sufren, viajan, conmueven a otros, lloran, aman cuerpos, mienten, se entregan al vicio, superan cualquier obstáculo, caen hacia un pozo seco. Hacen, ciertamente, las mismas cosas que nosotros, los vivos. Pero nosotros sí existimos, parece; el dolor de esta mano indica que en este momento soy alguien que sufre ese dolor. ¿O son ellos, los imaginarios, quienes nos superan en éxtasis de vida? La imagen sigue allí, dos semanas después. Soñamos con ellos. Soñamos que sueñan. Pensamos sus pesadillas con una malicia simple: la de intemponerles caos tras caos. Entonces buscamos el papel. Y no sale nada. Ni una palabra. Es nuestro ámbito, pensábamos. Escribimos todos los pensamientos. Pero ahora no sale nada. Dicen los manuales que la primera oración de todo texto es la única importante. Y la última, el cierre, el golpe final que sorprenderá al lector o lo hará cerrar el libro y llorar. Lo que abrigue esa contención podrá tener cauces, digresiones, agresividades. No importa. Ya se llenará. Pero estamos frente al primer punto. El decisivo. El que llevará la historia hacia un camino de lectura o de abandono. Hoy no saldrá de nosotros ni una sola palabra. Dos meses después lo volvemos a intentar. Las imaginaciones no nos han abandonado. Siguen allí, caminando, comiendo. Debido a extrañas circunstancias, han cambiado de casa, ahora viven en la costa porque necesitan sentir la tibieza del mar en verano. Así son ellos, cambiantes, igual que nosotros. Es necesario decir algo, establecer, aún, esa primera oración que contendrá todo el universo. Pero falta la lluvia. Llegará a su tiempo. La hoja de papel no es un desierto radical. Escribir es rendirse a la espera, es observar el tránsito paciente acercarse desde un horizonte perdido. Aguardaremos el agua. Vendrá. Volverá para explotar el significado. Después de todo, siempre que llovió volvió a llover.

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an Queretz | The Wynwood Times
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Escritor y poeta venezolano.

Columnista en The Wynwood Times:
Literatura viva