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Febrero. El menos cruel de doce. ¿Quién se atreve a hablar el primer día de un mes enrojecido, tan en silencio, cuando la lluvia ha lavado ya la tierra de todas las decepciones de un enero exultante? Quien se atreva a pronunciar una sola llamarada levante la mano y obtendrá más que una atención; en la cornisa de los ojos, de pronto se concretará un vestigio y una ruina que nunca más será conquistada. El ámbar todo lo sabe. En la semilla un ser contemplativo, como un desgaste de horas, se despeña hacia la realización. Como tantos otros han pensado —la originalidad es una flor en desuso aunque abundante en la superficie de la tierra— un nuevo mes reinicia el conteo de los árboles. Porque escribir un libro es fundar un árbol y no hay nadie que pueda negar en este instante la nomenclatura cantada desde su propia raiz. Árbol textual, como un asidero indómito, hacia fuera, árbol afuera; escribir un libro merece la distinción de hazaña épica y la más noble titulación de humildad del artesano.

Érase una vez un viaje | Otra mirada

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Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

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Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

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Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

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La escritora Indira Páez publica su poemario Animal de mudanza (MEL Projects Publishing), una exploración frontal del exilio y la memoria. El libro, analizado críticamente por Alberto Márquez como un testimonio de resistencia y avería doméstica, celebra su presentación en Miami con un recital solidario destinado a la reconstrucción de escuelas de Fe y Alegría en Venezuela.

Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva

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Wilmer Useche, reafirma la vigencia del arte geométrico y cinético en el contexto contemporáneo, él demuestra que la exploración de la línea, la luz y la percepción sigue siendo un territorio fértil para la creación plástica, su obra a pesar de estar arraigada a una tradición profundamente latinoamericana

PURO TEATRO | VASELINA

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En resumen, Vaselina es un montaje con grandes logros en cuanto a coreografías y diseño escenográfico, pero con deficiencias técnicas en la iluminación y especialmente en la parte actoral. Y he aquí lo grave, como indiqué anteriormente, de encontrarse solo en la cumbre

EMMYS 2026, 78 Años premiando lo mejor de la TV

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La edición 78 de los Premios Emmy llega con Mariska Hargitay en la conducción y el debut del Legacy Award. Con The Pitt y Hacks encabezando las nominaciones, repasamos los favoritos en drama, comedia y miniseries, junto con los resultados previos de los Creative Arts Emmys y las opciones para ver la ceremonia en vivo.

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Trítono (Editorial Lector Cómplice, 2026) de la poeta Acuarela Martínez, queda claro desde el principio lo importante que resulta su dedicatoria. Queriéndolo o no, y sin aún entrar en materia poética, nos involucra a todos desde los planos posibles del amor: a los legales, a los del medio, a los clandestinos

Pequeños fragmentos de dolor | Panegírico para Alejandra Pizarnik

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Tema recurrente en la literatura de la época, así como para inspiración de artistas que intentaron comprender la locura a través de esa inquietante imagen. No resulta casual, por tanto, que pintores como El Bosco, Van Hemesen y Brueghel se inspiran en la extraña metáfora para mirar la locura desde los pinceles, intentando comprender esa oscuridad meridiana de la mente del hombre a través de ella.

Comienza el agua el goteo cabal de la persistencia sobre la página. Hondonada, día tras día, acierta en el exacto punto del deseo. Pozos marinos, de olas y sol bajo la playa mansa del asiento, del escritorio. En el sonido de los tinajeros en la tarde, la prominente uva de tinta, se abre paso en una conjunción de letras. La fijación de la idea orienta el ambiente, la ternura se expande, o en el secreto del curso de un río ancho —como lo son a veces ciertos humanos escondidos llamados escritores— encontramos una destreza compasiva como una página literaria dicha a oscuras, como si no quisiera pronunciarse, silente, como si tuviera la necesidad contradictoria de gritarse a los dos vientos. Socavado hasta el metal que lo compone, el texto flota en el agua, desnudo de brazos y piernas, hecho de un rostro negro, imponente con sus decididas evaporaciones. Las letras discurren entre los mares, chocan unas contra otras y se entienden, se conectan fieles con la intención de desterrar su extrañamiento de la tierra que enamoran con sus manos.

Es la semilla de febrero esta conexión con el agua, con el texto que aparece en la página rodante como si la tierra no consumiera, sino otorgara. La comunión del hombre y la palabra, la boda, el ejercicio, la sangre derramada hacia adentro, sin crimen, la paz. Este mes comienza con la circunstancia máxima de un ser, aquí y ahora, quien escribe, quien ama lo que ha escrito, quien es crítico hasta el daño con sus propias palabras, quien necesita esto sobre todas las cosas para sentir algo más allá de ciertas emociones creadas por los hidrocarburos. La pantalla enemiga desaparece, se desarman los ídolos. Solo queda el amor del árbol por el hombre.

            Con un cariño desatado, crece la semilla del futuro árbol textual. Rompe la cáscara del velamen, la quiebra hasta abrise camino entre la hierba y repta en las palabras hasta formar un círculo de hogar y de lucha con la intención liberada de convertirse en más vida que una idea. Allá, donde han sonado las campanas anunciantes de la emoción literaria del momento —sea de noche, medianoche, de mañana, a las cuatro y media, cuando es necesaria toda la voluntad para sentarse en la silla, a oscuras, y tomar el lápiz que avanzaría hacia el sueño si fuera por él, porque la tinta y el carbón se cansan para que sea nuestro deber nunca cansarnos— en el sonido se desenvuelven los nombres de cada una de las hojas, las personalidades de las ramas y de los pájaros que se posarán sobre ellas y le darán vida y regusto a quien necesite asirse al árbol como un caracol.

            Abandono el final del primer día de febrero. El número dos del año. El indicador de la continuidad salvaje de las ciudades y los trabajos de ocho horas que después darán sus frutos al descanso. El tiempo, ansioso por una reacción cualquiera, se detiene ante sí mismo como un espejo. Las líneas que componen esta confesión no serían necesarias si todos tuviéramos, en el escritorio de vivir, un hijo del árbol textual. Dará sombra en la habitación cuando la luz de la tarde silbe tajante y queme con la intención fatal de un trópico enamorado. Ahora faltarían tres minutos para terminar este día. Si no fuera por la obsesión del tiempo por pararse de manos y jugar, y de la anestesia del abandono, el dos de febrero comenzaría y otra semilla sería creada en la búsqueda de una atención lo más filosa posible. El desfile de la noche, desramado de cualquier arsenal de confusiones, transmite un laberinto que se esparce ante todos y nos encierra en una felicidad sin límites. Sin luz no hay palabras, dicen ciertas voces. Sin luz hay palabras, decimos.        

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an Queretz | The Wynwood Times
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Escritor y poeta venezolano.

Columnista en The Wynwood Times:
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