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Turismo espacial

Turismo espacial

El viaje espacial ya no es reservado para prominentes científicos de las empresas gubernamentales como la NASA en Estados Unidos, o su equivalente rusa: ROSCOMOS. En la última década algunas empresas privadas han incorporado a sus sistemas de negocios actividades que involucran la exploración del espacio.

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Toda crisis deja marcas profundas, pero también activa la resiliencia y la capacidad colectiva de sanar. Partiendo de ello y con la consigna «Reconstrucción: testimonios de la solidaridad» la Dirección General de Cultura de la UCAB convocó la séptima edición del concurso de creatividad y expresión «Adolescentes desde casa»

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

La Galería Freites nos lleva a un recorrido entre la Geometría y El Paisaje, a través de las obras de Carlos Evangelista y Pedro Ángel González
Extracto: La exposición “Las Variaciones modulares de Carlos Evangelista” en la Galería Freites refuerza nuestra voluntad para difundir los lenguajes geométricos … La exposición “Pedro Ángel González. La luz en el paisaje.” forma parte del programa de la Galería Freites, dedicado a estudiar y difundir la obra de los maestros venezolanos que abrieron paso a la modernidad a principios del siglo XX

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Hagamos de cuenta que todo funciona en nuestras cápsulas.
Actuemos como si no hubiera guerra del otro lado del mundo ni enfrentamientos entre conciudadanos por la permanencia de bacterias contaminantes. Estemos aquietados ante la estridencia de otras ideas que insisten en hacerse escuchar. Permanezcamos en posición de loto a pesar de la condición gastada del cojín…. nos comenta Florángel Quintana

Richard Branson - Foto AFP

Richard Branson - Foto AFP

Tal es el caso de las empresas SpaceX, encabezada por el excéntrico Elon Musk; Blue Origin capitaneada por el magnate Jeff Bezos (Amazon); Virgin Galactic piloteada por un carismático Richard Branson y la española Zero 2 Infinity, una de las propuestas más recientes, fundada por el ingeniero aeroespacial José López Urdiales, por citar algunas.
Si bien la multimillonaria batalla por capitalizar los viajes espaciales hace pellizcarnos dos veces ante lo que parece un sueño surreal, es necesario preguntarnos ¿Cuánto le costará a la humanidad cumplir con el sueño de hacer turismo espacial?

Pertenecer a este selecto grupo y así cumplir con la quimera fantástica de llegar a ver las fronteras espaciales de la Tierra con nuestros propios ojos tiene un costo, en promedio, de 100 mil y 55 millones de dólares americanos. Pero hay otros costos–por así decirlo–que deberán ser pagados por todos aquellos que aborden o no la ruta del turismo espacial y es “el costo de la huella ecológica”.
Y es que “democratizar el espacio”, una frase que hoy día se repite como maniobra de marketing y apunta a la nueva era de la “sensibilidad social”, tiene un costo ecológico altísimo. Mientras, por un lado,las campañas mundiales por la disminución del uso de medios tradicionales de transportes llevan a cuestas la asignatura pendiente de la reducción del consumo de energía fósiles. Por otro lado, el turismo espacial llega como un monstruo de siete cabezas que aún permanece agazapado entre la fronda.

 

La bendita huella del carbono

 

Así como es joven el turismo espacial, los estudios sobre el impacto ambiental de esta actividad son insuficientes. En una entrevista realizada por el portal Infobae a Eloise Marais, profesora asociada de geografía física en el University College London, describe que “dependiendo de dónde se liberen en altitud, esos óxidos de nitrógenos liberados en los viajes espaciales podrían desestabilizar nuestra capa de ozono produciendo su agotamiento”.

Y evitando caer en la demagogia ambientalista con una retórica desgastada, el cambio ambiental producido por la liberación de gases contaminantes es un hecho fáctico. Así que, definitivamente, la bendita huella de carbono nos puede aguar la fiesta espacial en la que algunos serán invitados, pero en la que todos tendremos que padecer la resaca.

Elon Musk - Foto Reuters

Elon Musk - Foto Reuters

Turismo de Lujo con CO2

 

Space X ha realizado más de 100 lanzamientos de cohetes con éxito, logrando que la red de internet StarLink tenga más de 1000 satélites en órbita. Esto ha convertido a Elon Musk, propietario de esta corporación, en uno de los principales proveedores de la NASA, transformando a Cabo Cañaveral en su casa.
Aun así, colocar un satélite en órbita es muy diferente a enviar turistas al espacio. Mientras lo primero nos beneficia a todos, lo último –por lo pronto–es para unos pocos.

Jeff Bezos - Foto Blue Origin

Jeff Bezos - Foto Blue Origin

Y esto no se trata de satanizar el viaje espacial estigmatizándolo con el sello del “acabose ambiental”, ni mucho menos. Lo que se trata es que la utópica masificación y consolidación de los viajes turísticos espaciales pudiera significar un dolor de cabeza a costa del progreso. Nada nuevo en la neoclásica llamada Revolución Industrial a mediados del siglo XX y la Revolución Tecnológica, que aún sigue expandiéndose.
La carrera espacial de la nueva era no supone tropezar con la misma piedra de un pasado ventilado por humos tóxicos y desechos que desde ya hace un tiempo invaden el espacio como basura espacial. Es necesario que este desarrollo tecnológico sea esperanzador y así, al menos, ser coherentes y respetuosos con aquellos que nos quedemos a observar los despegues de cohetes desde la Tierra sin nada más que asombro y orgullo por lo que los humanos somos capaces de realizar hoy, mientras imaginamos lo que podríamos ser mañana.
Es desde el poder de los poderosos donde emergen los cambios verdaderos y sustentables. Pero siempre bajo la observación racional de todos los que los orbitan, indiferentemente del estatus social. Pues, como diría el entrañable “Tío Ben” pariente de Peter Parker (Spider-Man®): “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

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Ibrahim Buznego en The Wynwood Times
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