loader image

Papá solía llevarnos a Maracay al menos dos o tres veces al año. Éramos chicos y nos encantaba visitar el zoológico. Era una maravilla ser recibido por aquel elefante que se me antojaba gigantesco y la enorme cantidad de animales exóticos que causaba asombro en el niño pueblerino que era yo en aquel entonces. Subíamos en el carro por la avenida Las Delicias y dábamos vuelta justo antes de la redoma coronada por esa hermosa escultura representativa de un toro de lidia que le fuera regalada a Juan Vicente Gómez por el escultor francés Isodore Bonheur, famoso por sus motivos taurinos y mitológicos. Alrededor de la escultura que lleva por nombre “el cacique de los llanos” se tejen varias leyendas, mi preferida es la que narra que el Indio Tarazona, guardaespaldas predilecto y particularmente cruel del “Benemérito”, había enterrado el “tesoro gomero” en un cofre lleno de morocotas y objetos de oro a los pies del Toro de las Delicias.  Allí se encuentra aún, esperando ser encontrado. En aquel entonces toda la zona que llevaba a la montaña formaba parte de la hacienda del General, posteriormente fue tomada por el Estado y se empezaron a construir urbanizaciones de distinto tenor y poder adquisitivo. La zona tiene su encanto, desde allí se llega a Choroní a través de una complicada carretera que supongo fue originalmente construida en los tiempos de Gómez sin que, en realidad, se haya hecho mucho para ampliarla posteriormente. Maracay se ubica a la falda del Parque Henri Pittier. Algunos kilómetros más arriba de la plaza del toro se despliega rodeada de la belleza natural de la zona la Urbanización “el Castaño”. 

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Toda crisis deja marcas profundas, pero también activa la resiliencia y la capacidad colectiva de sanar. Partiendo de ello y con la consigna «Reconstrucción: testimonios de la solidaridad» la Dirección General de Cultura de la UCAB convocó la séptima edición del concurso de creatividad y expresión «Adolescentes desde casa»

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

La Galería Freites nos lleva a un recorrido entre la Geometría y El Paisaje, a través de las obras de Carlos Evangelista y Pedro Ángel González
Extracto: La exposición “Las Variaciones modulares de Carlos Evangelista” en la Galería Freites refuerza nuestra voluntad para difundir los lenguajes geométricos … La exposición “Pedro Ángel González. La luz en el paisaje.” forma parte del programa de la Galería Freites, dedicado a estudiar y difundir la obra de los maestros venezolanos que abrieron paso a la modernidad a principios del siglo XX

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Hagamos de cuenta que todo funciona en nuestras cápsulas.
Actuemos como si no hubiera guerra del otro lado del mundo ni enfrentamientos entre conciudadanos por la permanencia de bacterias contaminantes. Estemos aquietados ante la estridencia de otras ideas que insisten en hacerse escuchar. Permanezcamos en posición de loto a pesar de la condición gastada del cojín…. nos comenta Florángel Quintana

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza” | Reseña de Alberto Márquez

La escritora Indira Páez publica su poemario Animal de mudanza (MEL Projects Publishing), una exploración frontal del exilio y la memoria. El libro, analizado críticamente por Alberto Márquez como un testimonio de resistencia y avería doméstica, celebra su presentación en Miami con un recital solidario destinado a la reconstrucción de escuelas de Fe y Alegría en Venezuela.

MONSTER: La Historia de Lizzie Borden | Series Sobre 9 

MONSTER: La Historia de Lizzie Borden | Series Sobre 9 

Se trata de Lizzie Borden, una joven de familia adinerada quien se volvió la principal sospechosa en el doble asesinato de su padre Andrew Borden y de su madrastra Abby Borden, hecho ocurrido en su propia casa el 4 de agosto de 1892. Sin embargo, posterior al sonado juicio que se llevó a cabo, Lizzie quedó absuelta.

Proyecto ArchivoAbierto de Mercedes Pardo | Galería ABRA

Proyecto ArchivoAbierto de Mercedes Pardo | Galería ABRA

El proyecto ArchivoAbierto forma parte del programa anual de ABRA desde su apertura en 2016, y procura –a través de exhibiciones de archivos, fuentes documentales, acervos personales o institucionales, y textos informativos–impulsar el resguardo, la valoración y el estudio del arte contemporáneo de Venezuela.

Ya de grande aproveché algunas salidas familiares para visitar la zona. El toro seguía incólume guardando su secreto, mientras que el zoológico habría perdido su lustro de antaño, como si los últimos tiempos y la desidia se hubiesen multiplicado para hacer que todo envejezca más rápidamente de lo que parece posible. En las zonas aledañas al Castaño se habían posicionado un par de buenos restaurantes que valía la pena visitar. Lo que no sabía hasta hace poco es que en esa zona está ubicada la casa de David Concepción, no sólo una de las estrellas más importantes del béisbol criollo, sino además un ídolo de las Grandes Ligas, al frente de los Rojos de Cincinnati. Hablamos de uno de los mejores short-stop de la historia del béisbol profesional venezolano, quien ganase 3 veces el campeonato nacional junto a los Tigres de Aragua y jugase dos series mundiales. Es una lástima saber que sus trofeos, Guantes de Oro y Anillos de la liga yacen enterrados bajo el lodo que fue arrastrado por las fuertes corrientes que atravesaron el castaño hace pocos días. Me alegra, claro, saber que el carismático jugador conserva la vida. Es fácil hacerse solidario con la situación de Concepción, a fin de cuentas, es un hombre conocido, quizás sea mucho más difícil sentir empatía por las familias anónimas que se encuentran en una situación similar, o por los desconocidos que han perdido la vida. Siempre es más sencillo sentir empatía por aquellos cuya identidad se nos revela. 

La tragedia del Castaño se nos presenta como parte de una seguidilla trágica. Ya antes habíamos visto el efecto devastador de las aguas derramándose en Tejerías, solo a unos pocos kilómetros de allí. Las aguas rugían con intensidad según podemos ver en las muchas grabaciones que las personas que intentaban escapar de las fuerzas de las aguas que devastaron la zona. No es que los venezolanos no hayamos vivido antes situaciones similares, en la memoria colectiva están frescas las imágenes del deslave de Vargas de 1999. De la furia destructiva de las aguas y el dolor que se posicionó sobre todos nosotros, como si de una mala sombra o un mal augurio se tratase. Aquellas heridas de Vargas aún no se han sanado, al parecer los venezolanos de estos tiempos no somos muy buenos ni para las reconstrucciones, ni para generar aprendizajes cívicos. Supongamos que en el caso de Aragua estemos ante un desastre natural, nadie niega que haya llovido de manera particularmente copiosa. Supongamos también que los rumores acerca de un proceso de explotación, digamos, “ilegal” de níquel en la zona no sean más que producto de nuestra fructífera imaginación, supongamos que las explosiones de lo que parecía dinamita que alguna gente dice haber escuchado no sea más que el ruido de las entrañas de la montaña. 

Aun así, habría que preguntarse qué pasa con los sistemas de alarma temprana, con la limpieza de los desagües, con el mantenimiento de los diques, con la planificación urbana, con los programas de desalojo. Venezuela parece un país dejado a la buena de Dios, sin un gobierno que entienda que la acción gubernamental se juega en el largo plazo, que la acción esporádica no basta para construir un país, que lo inverosímil, aunque nos cause asombro o risa, es un irrespeto a la ciudadanía. En una reciente alocución el Sr. Presidente nos explica que la tragedia de Las Tejerías es el resultado de un proceso histórico. En su interpretación del asunto, y yo estoy convencido de que se lo cree, nos explica que todo esto es el resultado de la economía de plantación que fue impuesta durante la colonia, por los españoles que eran dueños de plantaciones de caña de azúcar en la zona. Según esto la mano de obra esclava era ubicada en las zonas aledañas en rancheríos que luego se convertirían en pueblos o barrios. Confieso que el argumento me parece genial. Digno de ingresar en nuestros “anales del absurdo patriótico” que alguien se encargará de recopilar algún día. La posverdad se nos presenta de una manera cruda, casi sádica. Que entre nosotros los responsables no asuman sus responsabilidades es moneda cotidiana, pero que removamos muertos de hace trescientos años para justificar los recientes es poco menos que perverso o descarado.

Así las cosas, quizás tengamos que reclamarle a la Casa Real española, a los Marqueses del Toro o al Duque del Guadalquivir tanta mala fe acumulada. Maduro ha dado un salto más largo que los de Yulimar. Esto solo se explica desde la búsqueda de una verdad que se acomoda a las necesidades del poder, que les permite limpiar la mala conciencia, que busca una conexión emocional con los más necesitados, que intenta crear esperanzas entre quienes lo han perdido todo. El todo sigue de pie en su plaza viendo el tiempo pasar como quien espera el Aleph.

Tal vez te interese ver:

Miguel Angel Latouche
Artículos recientes

Doctor en Ciencias Políticas y escritor.

Columnista en The Wynwood Times:
Otra mirada