¿Quién no ha visto crecer, entre las grietas de la calle más adversa de cualquier ciudad del mundo, una hoja voluntaria salir del tallo sostenedor, quizás la flor amplia que rompe el asfalto para buscar el sol y enriquecerlo con su forma y su fondo, su velamen descubierto? Todos. Esta imagen prefigura, como una raíz solemne, la definición de voluntad literaria, intimidad textual que hoy propongo rozar durante los cinco minutos que dura el divertimento inaugural de este día. Para recrear el aspecto más humano de la escritura será necesario salir del texto y de sus tintas y entregar el norte hacia el análisis mínimo, aunque espero preciso, de la humanidad escritora. Por eso, en este segundo, las preguntas flotan como oraciones acuáticas, dispares en el espacio pero aferradas a la contemplación de las orillas:
¿Quién escribe? La mujer solidaria que entrega las horas finales después del trabajo, el niño fugaz en crecimiento que descubre la lealtad de los libros; la antigua enclaustrada, rebelde para pensar y poetizar reverencias barrocas mexicanas; el hombre sensible que solo tiene las palabras por amigas y necesita escribir para poder enamorarse de un misterio emocional.
The Leftovers (Los Desechados) | Back to the Serie
Bajo esta premisa inicia una de las mejores series —no tengo reparos en decirlo— que he visto en mi vida. Por eso, en esta nueva entrega de Back to the Serie, les hablaré de ese universo duro, vulnerable, absurdo, doloroso y profundamente existencialista, como lo es The Leftovers.
El hijo del rayo: anatomía de un monstruo y su creadora
Esa noche, en una villa suiza cercada por tormentas eléctricas, nació Frankenstein. De hecho, lo que comenzó como un juego terminó convirtiéndose en una de las narraciones más influyentes del siglo XIX.
Elvis en el Olympia: la noche en Miami se rindió ante el Rey del Rock
El 2 de agosto de 1956, Elvis Presley llegó a Miami en su Lincoln Premier lavanda. Al día siguiente ofrecería su primera presentación en la ciudad —serían siete en total—. Antes ya había pasado por Jacksonville, Fort Myers, Orlando y Tampa, plazas donde el sur conservador reaccionó con rechazo mientras los adolescentes lo recibían con una fiebre desbordada.
Los Brickell: la familia que fundó Miami desde el fin del mundo
Una de las imágenes inmortales de la apertura de Miami Vice mostraba el edificio Arquitectónica recortado sobre el cielo de Brickell. Desde entonces, el barrio forma parte del imaginario colectivo de la ciudad. Para el miamense cotidiano, para el visitante esporádico, para quien solo lo ha visto en postales: Brickell y sus torres aguamarina.
Pamela Colman Smith y la mística silenciosa del siglo XX
Pamela Colman Smith fue la artista que dio rostro al tarot moderno y, sin embargo, su nombre permaneció en la penumbra. Mística, sinestésica y visionaria, transformó el lenguaje ocultista en una experiencia sensorial y poética.
“Cartografías del Vínculo” por Lubeshka Suárez
Cartografías del Vínculo, primera exposición individual de la artista Lubeshka Suárez en Venezuela, quien desde hace cinco años se ha dedicado a profundizar en las resonancias sensibles de temas como el insilio, el exilio, la diáspora venezolana, la migración y las recientes transformaciones de nuestro complejo mundo local-global.
Néstor García Roa: «Razón y política de la pintura»
“Razón y política de la pintura”, la más reciente exhibición individual de Néstor en la Cabinet Gallery de Caracas, bajo la curaduría de Ruth Auerbach. Integrada por pinturas arrugadas, edificios en llamas, paisajes enlatados y escenas de lugares exóticos sobre hamacas, la muestra de Néstor desafía los estatutos tradicionales de la percepción.
Queen sobre el agua | Miami Pop Tour
Queen dio 704 conciertos durante sus dieciséis años de trayectoria. Ese camino, como en cualquier banda que empieza desde cero, se construyó paso a paso: el álbum Queen I les abrió las puertas en el Reino Unido y el Queen II los empujó al primer plano.
“Orígenes”: Exposición de Edward Mosquera
El Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez es el escenario de una experiencia artística y cósmica sin precedentes, la exposición ORÍGENES, la nostalgia de un comienzo, del artista plástico venezolano radicado en París Edward Mosquera.
El Terror: Un Género que nació con el Cine | Parte II
El terror es el estilo cinematográfico que más subgéneros ha aportado al cine. A continuación, haremos un repaso de ellos, pero primero es propicio aclarar la diferencia entre terror y horror, aunque ambas terminologías usualmente se entremezclan en las películas.
¿Quién se atreve a la desmesurada aventura novelezca? Solo uno, el novelista, tempestuoso fabulador de carne, quien permite en el apasionamiento gustoso, la reiterada invasión imaginaria de los caminos de la realidad, sin luchar a pesar del copamiento, entregado a que esa imaginación termine por propagarse por las calles, y así cumplir el extasiado deseo literario: la sustitución de lo imaginario huracanado por lo real del aburrimiento.
¿Quién entrega la vida a un poema? El poeta insomne, descontrolado, que ha descubierto la vida como un poema y lo exterior, la casa, el trabajo y los billetes, como una sosa imitación de esa vida en el verso, menos potente como una fútil vida, monótona vida, fuera de toda sorpresa y coronación.
¿Quién, en su sano juicio, pasaría más de cuatro horas sentado después de trabajar y lavar los platos o anclado en la hora más tierna del amanecer, sufriendo en el placer monocorde del teclado o la hoja entintada, colocando letras y palabras juntas, ansioso en la búsqueda de todos los significados? La palabra es una sola: Nosotros. ¿Y por qué hacemos esto, que nadie nos ha pedido, aferrados a una sensación obsesiva y deliciosa que no podemos detener ni aplazar así turben las consecuencias, los castigos y las pérdidas?
Supongo que científicos más interesados en el discurrir psicológico de la voluntad podrán entregar al lector curioso definiciones finales sobre la transformación de la aristotélica potencia en acto realizador. No investigaré al respecto de estos personajes, mi intención no es enciclopédica sino poetizadora. Pienso que es más penetrante saber que la filosofía de la literatura viva indagará en la telúrica calma del autor para mostrar el espejo que emana de sus longitudes escriturales. Después de todo, ¿no gira el texto alrededor del hombre? ¿No es una cualidad de la literatura la fijación antropocéntrica? Intuyo que, por ahora, esta concepción no cambiará. Seguiremos entregados a describirnos, mutilarnos, destruirnos, enamorarnos en el caleidoscopio de las emociones, hinchados de escritura liberadora, no sacra sino pagana, unificada por todas las visiones posibles, venerables, navegantes de todas partes del mundo y de la historia.
En esta contextualización, aparece de nuevo el fantasma vivo de la voluntad. Quien escribe lo hace por una razón perfectamente labrada, pensada en la totalidad del cosmos insulado, sin obligaciones ni mandamientos atroces; el autor escribe por algo, por un secreto piramidal y egipcio, escribe porque algo mágico le corresponde y le llama, voluntario se entrega a ese secreto aunque le cueste la vida, aunque no sepa en realidad por qué lo hace, fuera de toda finalidad utilitaria se pierde en un enamoramiento subversivo, feliz, doloroso, contradictorio y sostenido en el tiempo.
Podría, en este momento, enumerar las razones de mi escritura, pero eso implicaría romper el ritual al que he pertenecido desde que comencé a escribir en el tiempo del fuego y relatar se haya convertido en una forma de alimentar al monstruo: prefiero que mi voluntad literaria no descubra su secreto, porque solo así, en ese desconocimiento cabal de la función del misterio, camino en la sorprendente libertad que implica levantarse todos los días a las cuatro y media de la mañana en las inundaciones de mi propia existencia. Solo puedo decir que, a esa hora, las hojas de todos los tallos sugerentes de las calles más afeadas del mundo se nutren para convertirse en flor y luego en fruto, en la decidida tempestad de ir hacia adelante hasta entregar el tiempo a una fuerza desconocida, sin nombre mas nombrada, sin tiempo pero con la esperanza de hallarse alguna vez frente a la voluntad dictada por el reloj que se acaba y se pierde, y que después de escribir se desmorona y nos sonríe por haber escrito. Así, haber cumplido con la voraz alimentación del gran monstruo que nos interroga en la madrugada se transforma en un pacto irreversible: ¿cuándo vas a escribir; cuándo cumplirás con tu sentencia y paraíso?
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Escritor y poeta venezolano.
Columnista en The Wynwood Times:
Literatura viva









