
“At Least for a Moment”: Rómulo Martínez en Mundo Arte Gallery
Mundo Arte Gallery presenta At Least for a Moment: Cartografías de pertenencia, migración y visibilidad, una exposición individual del artista venezolano Rómulo Martínez, curada por Marco Caridad. En exhibición del 3 al 24 de octubre de 2026, la muestra reúne un nuevo cuerpo de trabajo que negocia con la identidad, memoria, visibilidad y pertenencia.
“Sea of Love” por Manaure Peñalver en la Galería Mooni
A través de una serie de pinturas, llenas de referencias culturales e imaginación, el artista venezolano rinde tributo al océano, fusionando metáfora y memoria. La obra se encuentra expuesta en la destacada galería Mooni en la Ciudad de México
Hacerse preguntas o ¿importa saber qué es “farmear áurea”?
¿Importa saber qué es “farmear áurea”?, me tomó por sorpresa en un sueño y desperté a las 3 de la mañana sabiendo con perfección que esa fue una pregunta que rasgueaba desde otro plano. Okey, no sé, solo repito lo que los sabios de TikTok indican sobre despertar a esa hora como una pulsión desde otro estadio que te manda señales … nos comenta Florángel Quintana
EMMYS 2026, 78 Años premiando lo mejor de la TV
La edición 78 de los Premios Emmy llega con Mariska Hargitay en la conducción y el debut del Legacy Award. Con The Pitt y Hacks encabezando las nominaciones, repasamos los favoritos en drama, comedia y miniseries, junto con los resultados previos de los Creative Arts Emmys y las opciones para ver la ceremonia en vivo.
Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza”
Indira Páez presenta su segundo poemario “Animal de mudanza”: una anatomía poética sobre el desarraigo, la memoria y la pérdida. El segundo poemario de la aclamada escritora y dramaturga venezolana, publicado por MEL Projects Publishing & Entertainment, destina sus regalías a labores de ayuda humanitaria.
“Trítono” una obra de Acuarela Martínez | Poesía
Trítono (Editorial Lector Cómplice, 2026) de la poeta Acuarela Martínez, queda claro desde el principio lo importante que resulta su dedicatoria. Queriéndolo o no, y sin aún entrar en materia poética, nos involucra a todos desde los planos posibles del amor: a los legales, a los del medio, a los clandestinos
MORIA (1era. temporada) | Series Sobre 9
Moria no solo aborda la vida de Ana María Casanova hasta su consolidación como el fenómeno cultural de Moria Casán, sino que transita por una variedad de tópicos como la desmitificación de la “mujer objeto” en el espectáculo, reivindicación de la estética pop y la cultura de masas, crítica a la hipocresía moral de ciertas clases sociales, visibilización de la diversidad y el apoyo a la comunidad LGBT.
TIP TOE (De puntillas) | Series Sobre 9
De todo esto y más, va la nueva serie británica Tip Toe, creada por Russell T Davies (reconocido por Queer as Folk, It’s a Sin o Years and Years) quien ahora nos presenta una obra tan corrosiva como indispensable sobre la polarización en la sociedad actual y a la que valoraremos en esta nueva entrega de SS9.
Pequeños fragmentos de dolor | Panegírico para Alejandra Pizarnik
Tema recurrente en la literatura de la época, así como para inspiración de artistas que intentaron comprender la locura a través de esa inquietante imagen. No resulta casual, por tanto, que pintores como El Bosco, Van Hemesen y Brueghel se inspiran en la extraña metáfora para mirar la locura desde los pinceles, intentando comprender esa oscuridad meridiana de la mente del hombre a través de ella.
Art4Venezuela convierte el arte en ayuda para Venezuela
Con ese propósito nace Art4Venezuela, una iniciativa que reúne a artistas que han decidido poner su creatividad al servicio de la ayuda humanitaria y donar sus obras para que puedan convertirse en impresiones solidarias. Los fondos generados por las ventas serán destinados a Meals4Hope, organización con una trayectoria de más de diez años de trabajo humanitario directamente en Venezuela
Linda Montilla-Celis finalista del JCI TOYP 2026
La ingeniera venezolana representa a Venezuela y Latinoamérica en la etapa mundial de este prestigioso reconocimiento de Junior Chamber International. La votación pública, que forma parte del proceso de selección del Top 10, estará abierta hasta este miércoles 26 de agosto.
Saber escaparse tiene su magia, su encanto. Pensemos en John Neville, en Houdini o, más en nuestro tiempo, en David Copperfield. Todos ellos hicieron del escapismo un arte, el espectáculo crucial que muchos aplaudieron. Incluso es pertinente decir que, para asombro y desilusión de muchos, existe en la actualidad un buen número de sátrapas, dictadores y tiranos que han sabido escapar a la ley. Insisto, aún con las pruebas en la mano de sus actos delictivos han podido librarse, escaparse. Queda muy claro que el término en cuestión da para todos, tanto para el que quiere llamar la atención con un espectáculo memorable, como para aquellos que perciben el peligro y deben huir. Por ejemplo, escapar de una enfermedad, escapar de la ley o escapar de un amor loco y desquiciado. El tipo de escape lo escoge cada quien o el azar lo lleva a decantarse por uno entre múltiples posibilidades.
Pero mejor hablemos de otros escapes, unos más estrambóticos que otros y trabajados a través de la escritura. Aquí, con la solvencia narrativa a la que ya nos tiene acostumbrados, aparece Fedosy Santaella con Los escapistas (Oscar Todtmann Editores, Caracas, 2025), un libro de doce relatos en donde el punto en común de todos es el asombro y el escape —simbólico o real— en los que están inmersos los personajes. El primer relato lleva por título un refrán muy popular en Venezuela e intuyo que en todos los países hispanohablantes: Pájaro de mar por tierra, un dicho o expresión que denota la sorpresa y asombro de algo o alguien que está fuera de lugar, en donde no corresponde y —tal vez— en una dimensión a la que no pertenece. Es el caso de la historia, con su cuota de misterio, de Elisa, Marta y la hermana mayor quien narra la ausencia del padre (eterno escapista —real o ficticio— en Latinoamérica). A través de cada línea podemos deducir lo que está pasando, aunque la mamá no diga ni una palabra y se alegre con la llegada de su marido que andaba de misión.

Luego pasamos a Las centollas de Ushuaia que cuenta la historia de un mesero (venezolano) que no tiene ni la más remota idea de cómo llegó allí: “Por qué terminé en Ushuaia, no me pregunten. Supongo que allá, al borde del canal Beagle, al borde de ninguna parte, vamos a parar los que escapamos de algo.” En todo caso, siendo un escapista de la estirpe que sea, y como dice él mismo: “La vida continúa. O mejor: la vida es continua. Es presente, sí, tan sólo presente. Incluso va mejor soñarla y no recordarla”. Tricky, un argentino que huye de algo, o por algo, también lo acompaña con su propia historia de escapista digna de contar.
Una chica absolutamente triste y Algo de Coltrane siguen en el orden. El primero da fe de que “La tristeza es un arma letal, un ácido altamente corrosivo”, y es a ese sentimiento del que quieren huir los protagonistas, aunque les resulte imposible; en el segundo relato, Algo de Coltrane, la angustia se instala desde las primeras líneas por saber quién deslizó una fotografía por debajo de la puerta (a la postre misteriosa y enigmática, con un estilo a lo David Lynch) y, sobre todo, quién se la tomó al saxofonista que narra la historia (simplemente “yo”, escapado de cualquier nombre para que pueda ser cualquiera) junto a su viejo amigo belga y sinvergüenza Alain Charleori. La fotografía, sin más, lo estaba volviendo loco porque jamás había estado en el lugar donde posaba con el demonio belga. El cierre de este cuento es sencillamente fenomenal. ¿Quién será el fotógrafo escapista?

Luego Santaella nos presenta, incluso nos hace revivir o recordar, lo complejo y estresante que puede llegar a ser La mudanza, cuento cuyo final puede que le haya tocado vivir a alguien, calcando la ficción hacia la realidad o viceversa. Después le sigue Incompleto, extraordinario relato cuyo protagonista narra sobre la necesidad imperiosa de salir (escapar) de la ciudad a ver si con ello deja atrás una presencia, una “silueta” que lo acompaña desde muy niño, con lo que tal vez logre una tranquilidad que “incluso el país no tiene”. En este caso como en todos los relatos, Santaella va envolviéndonos con su prosa, con las imágenes que nos conmina a seguir leyendo y buscando respuestas a las interrogantes que deja en el camino como pistas, como migas de pan para caer en la trampa o hallar una salida.
En Los escapistas el autor presenta múltiples personajes y situaciones que, si en un principio pudieran resultar irreales, a la postre cualquier lector se da cuenta de que no, de que lo que acaba de leer le pudiera ocurrir a cualquiera como muestra de lo alucinante e increíble que pueden terminar siendo los hechos en la vida real. Ejemplo práctico que hallamos en el cuadríptico Grieta, en cuyos cuatro relatos Pared, Temblor, Cicatriz y Derrumbe, asistimos cual voyeristas a la historia de Lila y Marcos que, bajo el pretexto de una impertinente grieta en la pared, justo sobre el televisor, se desarrollan los hechos —temblor literal, en el medio— hasta llegar a un final predecible de una pareja ya ganada por el hastío.
Con los cinco relatos finales, Raymond Roussel se queda en casa, Un buen hombre, Motel 66, Taxidermia y Equinoccial se cierra este inmenso retablo de posibilidades que es el libro Los escapistas: un excéntrico escritor que casi coincide con la fecha de nacimiento de Fedosy, un relato cuyo solapado homenaje a Pessoa termina siendo una particular y misteriosa metamorfosis al final; luego el tema de la culpa bajo el enmascaramiento de un monstruo, pero ¿cuál fue el error que cometió este monstruo, ahora un monstruo desterrado?; también tenemos un mini road-movie en Motel 66 en donde hay un acuerdo previo, sin sorpresa para los personajes pero sí para el lector; Taxidermia (ganador Concurso de Cuentos de El Nacional 2013) que vale la pena volver a leer con la inquietud que siempre causa la multiplicidad de sosias y, como es de esperarse, todo libro tiene su equinoccio, su cierre, con Equinoccial recordamos a un escapista universal como lo fue Alejandro de Humboldt, partiendo de su famoso libro Regiones Equinocciales hasta llegar a la historia de Hans Paulsen cuyo final en las impresionantes Cuevas del Guácharo (Caripe, Venezuela) era de esperarse, aunque con un detalle que deja a todos intrigados.
Sándor Márai, ese estupendo escritor húngaro que dejó un buen legado de novelas, comentó en alguna de éstas que “La realidad no es lo mismo que la verdad. La realidad son los detalles”, ergo, lo que importa en Los escapistas son las historias con sus pequeños detalles —ficticios o no, pero verosímiles— de cada uno de sus personajes, al fin de cuentas, ningún ejercicio es mejor que la lectura para escaparse. En estos relatos hallaremos monjas que se inspiran y cantan canciones de Simon and Garfunkel, Crosby, Still & Nash y hasta en Led Zeppelin. ¿Qué hay de malo con esto? Nada. En alguna parte del libro dice que “la malcriadez es la base, la esencia de toda profunda maldad. La malcriadez es la savia de la libertad”. Quizás Fedosy escribe bajo esta premisa, entre desdoblamientos, sosias y viajes mentales. Un verdadero escapista.
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Licenciado en Letras y escritor.
Columnista en The Wynwood Times:
El ojo del vientre









