
Se insiste en que un escritor escribe sobre lo que sabe, conoce y comprende. Incluso los que dedican la pluma a los terrenos inexplorados de la imaginación, describen mundos a la medida del tiempo que transcurre en los límites de las ideas, de los pensamientos y de las percepciones de una realidad alterna, personal e íntima. De manera que sí, cada escritor escribe sobre lo que ve. Sea real o no. Forme parte del mundo de las cosas evidentes o no.
Tal vez por ese motivo, la obra de Amélie Nothomb parezca recorrer un ambiguo camino entre el ser y el no ser. Biográfica a rabiar, pero también profundamente arraigada en la tradición de la narración elemental a partir de lo que mira, toda su obra parece crear una elocuente narración sobre su íntima perspectiva de lo que le rodea. Nothomb, recrea cada parte de lo que vive en palabras, sino que, además, lo reacomoda en una especie de reestructuración de sus espacios interiores y mentales por completo sorpresiva. Habita en lo que escribe y como si no fuera suficiente, brinda a cada palabra con que construye esa identidad alterna una vitalidad desconocida y profunda. Una connotación tan personal que lleva esfuerzos separar esa dimensión ficticia y novelada de la verdadera Nothomb, de la escritora y mucho más de la mujer. Una especie de contradicción y enfrentamiento directo contra la connotación de la realidad —el tiempo literario asumido desde dos perspectivas distintas— y esa esencia de contar lo que mira, lo que construye y elabora desde la palabra en estado puro.
MONSTER: La Historia de Lizzie Borden | Series Sobre 9
Se trata de Lizzie Borden, una joven de familia adinerada quien se volvió la principal sospechosa en el doble asesinato de su padre Andrew Borden y de su madrastra Abby Borden, hecho ocurrido en su propia casa el 4 de agosto de 1892. Sin embargo, posterior al sonado juicio que se llevó a cabo, Lizzie quedó absuelta.
Proyecto ArchivoAbierto de Mercedes Pardo | Galería ABRA
El proyecto ArchivoAbierto forma parte del programa anual de ABRA desde su apertura en 2016, y procura –a través de exhibiciones de archivos, fuentes documentales, acervos personales o institucionales, y textos informativos–impulsar el resguardo, la valoración y el estudio del arte contemporáneo de Venezuela.
Wilmer Useche: La onda y color como frecuencia | Geometría Viva
Wilmer Useche, reafirma la vigencia del arte geométrico y cinético en el contexto contemporáneo, él demuestra que la exploración de la línea, la luz y la percepción sigue siendo un territorio fértil para la creación plástica, su obra a pesar de estar arraigada a una tradición profundamente latinoamericana
PURO TEATRO | VASELINA
En resumen, Vaselina es un montaje con grandes logros en cuanto a coreografías y diseño escenográfico, pero con deficiencias técnicas en la iluminación y especialmente en la parte actoral. Y he aquí lo grave, como indiqué anteriormente, de encontrarse solo en la cumbre
“At Least for a Moment”: Rómulo Martínez en Mundo Arte Gallery
Mundo Arte Gallery presenta At Least for a Moment: Cartografías de pertenencia, migración y visibilidad, una exposición individual del artista venezolano Rómulo Martínez, curada por Marco Caridad. En exhibición del 3 al 24 de octubre de 2026, la muestra reúne un nuevo cuerpo de trabajo que negocia con la identidad, memoria, visibilidad y pertenencia.
“Sea of Love” por Manaure Peñalver en la Galería Mooni
A través de una serie de pinturas, llenas de referencias culturales e imaginación, el artista venezolano rinde tributo al océano, fusionando metáfora y memoria. La obra se encuentra expuesta en la destacada galería Mooni en la Ciudad de México
Hacerse preguntas o ¿importa saber qué es “farmear áurea”?
¿Importa saber qué es “farmear áurea”?, me tomó por sorpresa en un sueño y desperté a las 3 de la mañana sabiendo con perfección que esa fue una pregunta que rasgueaba desde otro plano. Okey, no sé, solo repito lo que los sabios de TikTok indican sobre despertar a esa hora como una pulsión desde otro estadio que te manda señales … nos comenta Florángel Quintana
EMMYS 2026, 78 Años premiando lo mejor de la TV
La edición 78 de los Premios Emmy llega con Mariska Hargitay en la conducción y el debut del Legacy Award. Con The Pitt y Hacks encabezando las nominaciones, repasamos los favoritos en drama, comedia y miniseries, junto con los resultados previos de los Creative Arts Emmys y las opciones para ver la ceremonia en vivo.
Indira Páez y su segundo poemario “Animal de mudanza”
Indira Páez presenta su segundo poemario “Animal de mudanza”: una anatomía poética sobre el desarraigo, la memoria y la pérdida. El segundo poemario de la aclamada escritora y dramaturga venezolana, publicado por MEL Projects Publishing & Entertainment, destina sus regalías a labores de ayuda humanitaria.
“Trítono” una obra de Acuarela Martínez | Poesía
Trítono (Editorial Lector Cómplice, 2026) de la poeta Acuarela Martínez, queda claro desde el principio lo importante que resulta su dedicatoria. Queriéndolo o no, y sin aún entrar en materia poética, nos involucra a todos desde los planos posibles del amor: a los legales, a los del medio, a los clandestinos
MORIA (1era. temporada) | Series Sobre 9
Moria no solo aborda la vida de Ana María Casanova hasta su consolidación como el fenómeno cultural de Moria Casán, sino que transita por una variedad de tópicos como la desmitificación de la “mujer objeto” en el espectáculo, reivindicación de la estética pop y la cultura de masas, crítica a la hipocresía moral de ciertas clases sociales, visibilización de la diversidad y el apoyo a la comunidad LGBT.
A pesar de eso, Nothomb no se definiría a sí misma como una rebelde, sino más bien como una eterna buscadora de respuestas pseudo existencialistas. Sus obras siempre parecen al límite de la protesta y la furia, de la crítica y el dolor. No obstante, esta escritora desconcertante —que antes de cumplir los doce años había viajado por casi todo el continente asiático gracias al cargo diplomático de su padre— mira el mundo de manera mucho más profunda que la simple contradicción. Porque para Nothomb, el mundo está construido a base no solo de las diferencias, sino esa miríada de ideas que crean fronteras entre quienes somos y el otro, la diferencia que nos separan. Tal vez por ese motivo, la escritora insiste que todos sus libros tratan de lo mismo: el temor a lo que no conocemos, el abismo y el temor a lo desconocido. La frontera entre las ideas.
Aun así, Nothomb se plantea la cuestión de escribir desde la periferia, sin tomar partido o mucho menos, construir una paradoja entre esa dualidad insistente en su obra. Quizás se deba a esa mezcla cosmopolita de culturas y visiones en la que creció o al mero hecho que se considera así misma marginal, solitaria. Cual sea la explicación, la escritora disfruta de esa interpretación de la realidad a medias, incompleta, como si su obsesiva necesidad por la escritura se sustentara no sobre el mero deseo de expresión, sino en algo más profundo, elemental. Se divierte, provoca —se rebela— contra esa estructura de valores y de ideas en lo que parece cimentarse el mundo actual. Aun así, sus novelas gozan de una frescura que asombra, una descarada noción de su influencia que le brinda una segunda lectura inevitable. Con su estilo directo y mordaz, Nothomb se replantea el mundo desde lo irónico y lo nihilista. Nada es lo que parece, ni mucho menos lo que aparente, de manera que lo reescribe una y otra vez. Obsesivas hasta límites desconcertantes —ella misma ha insistido que la necesidad de escribir “la sofoca”— Nothomb asume su obra literaria como una prolongación de su mente, una puerta abierta hacia esa libertad que proclama por derecho y disfruta por necesidad.
Sin rostro en un espejo

Amélie Nothomb - Foto por Guillem Rosset
Se ha dicho que la literatura moderna carece de identidad. Que es una mezcla de visiones, tensiones, temores y pequeñas compulsiones sin verdadera resolución. Reflejos de una época frágil y borrosa, los escritores del nuevo milenio cuentan las historias con esa convicción impaciente del que desea dejar muy claro que la realidad le sobrepasa, le hiere, le deja sin aliento. Nothomb parece resumir ese planteamiento en su necesidad de crear por crear. No hay una aspiración de grandeza —ella misma se llama “invisible, sin identidad clara”— pero sí una compulsión singular por la escritura como evidencia de la personalidad que se oculta entre fragmentos de vivencias.
“Me gusta el miedo, y lo he experimentado a fondo a lo largo de mi vida”, comenta cuando se le cuestiona de los temas inauditos que suele tocar en sus novelas. Relatos que redacta con letra desordenada sobre el papel —“el papel es mi mejor testigo”, insiste— que antes de ver la luz en palabras, ya existían en su cerebro. O así afirma, cuando explica, con gestos apresurados y nerviosos, que siempre está escribiendo. Y es que ese siempre parece abarcar las horas de vigilia y las de sueño, sus mejores momentos, los más tediosos, los bulliciosos y los silencios. La dualidad, de nuevo, parece abrir un espacio neutro, sin rostro, en mitad de todas las ideas que asimila, que elabora a partir de reflexiones cada vez más bruscas, inquietantes. De París y Bruselas, ciudades en las que reparte su tiempo, aprendió que no pertenece realmente a ningún lugar “En una busco tranquilidad; en la otra, guerra”, comenta Amélie en la penumbra de su despacho en la sede de la editorial Albin Michel, al lado del cementerio parisiense de Montparnasse, en un documental televisivo que intenta captar esa extraña esencia suya, sin lograrlo.
Sentada en un sillón de cuero, con las manos apretadas sobre las rodillas, nunca mira a la cámara. Hay una ligera expresión de sorpresa, como si la presencia de la cámara le desconcertara. El despacho es muy estrecho, repleto de cajas, cartas y cuadernos. “Me lo envían mis lectores” comenta con una sonrisa pequeñita, casi inocente. Pero no hay nada inocente en la expresión con que toma una bocanada de aire, con que endereza los hombros. “Pero no los necesito, siempre estoy escribiendo”. De nuevo siempre, con los dedos enroscados sobre las rodillas, como una niña tensa. Y, sin embargo, en Nothomb —como en ninguna de sus novelas— hay algo realmente inocente, simple. Lo retorcido, lo profundo y por supuesto, lo ambiguo, se mueven al fondo de lo que desea expresar, de lo que muestra y también de lo que oculta.
“Acabo de terminar mi libro número 65”, asegura, abriendo mucho los ojos. Sacude otra vez la melena morena, que lleva largo y que parece completar esa imagen de adolescente rebelde que cuida con esmero. La escritora está consciente, quizás más que lo admite, que es parte de su obra. Que el misterio de Nothomb, la mujer, se desliza lentamente en medio de las hojas a medio escribir, de las historias dolorosas y extrañas que nacen de su obsesión por la escritura.
El mito de Nothomb se cimienta en lo desconocido y la novela La Nostalgia Feliz (de nuevo semi autobiográfica, a mitad de camino entre el dolor, la angustia, el cuestionamiento y la belleza originaria) medita sobre las pequeñas grietas de su personalidad que de vez en cuando aparecen y desaparecen en la imagen oficial que capta la cámara, el libro, la imagen, la cama. En una entrevista, cuenta que empezó a escribir a los 17 años, sofocaba y abrumada por el dolor inevitable del crecimiento. En La Nostalgia feliz esa compulsión parece cimentarse y recrearse como una idea básica que se entrecruza con algo más duro y extravagante. Pero no se trata de la historia tópica y formal de la escritora que descubre quién es o a donde va a través de las palabras. Hay algo más complejo, difícil de comprender.
Nothomb no concibe la escritura como un tránsito de historias a medio componer, sino algo más primitivo. “En Europa me sentía muy mal. Y no escribía sobre mí”, cuenta. “Recuerdo mi primer relato. En el futuro, el mundo se había convertido en un huevo gigante. En la yema estaban los poderosos, y los pobres, en la clara. Se produjo una revolución. Los pobres tomaron la yema y el huevo explotó convirtiéndose en una enorme tortilla que se perdió durante años por el espacio”. Una manera exuberante de narrar un ritual de paso tan personal como doloroso: la madurez necesaria o más bien, inevitable.
Tal vez te interese ver:
Sylvia Plath: Unas reflexiones sobre el dolor y la búsqueda de la identidad
Sylvia era incapaz de estar sola, de permanecer en silencio y ella misma lo admite “Me aturde la posibilidad de no decir una sola cosa por demasiado tiempo. El mundo deja de existir sino no lo describo, desmenuzo, elaboro a través de todo lo que las palabras pueden brindarme” le insistió a su madre dos días después.
La oscuridad interior | Todo lo que no sabías de Lewis Carroll
Palabras que también seguramente repitió más de una vez Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido como Lewis Carroll a lo largo de su azarosa y extraña vida. Para el escritor el mundo era una superestructura construida a partir de ciertas ideas atípicas que podían expresarse desde la noción matemática- sus libros sobre el tema aún son consultados por estudiantes de todo el mundo
Cine, reinas y realismo histórico
El cine histórico no solo cuenta el pasado, sino que lo profundiza. Entre telas, acentos y detalles minúsculos, construye una sensación convincente que muchos confunden con verdad documentada. Durante los últimos días, la venidera adaptación de La Odisea (2026) a cargo de Christopher Nolan ha despertado el habitual debate sobre el realismo histórico en producciones de época
Bruja, fotógrafa y escritora.
Columnista en The Wynwood Times:
Crónicas de una feminista defectuosa









