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Por alguna razón que nadie ha logrado explicar sin recurrir al sarcasmo o a la antropología amateur es que cada diciembre nos da este brote colectivo de optimismo ritual. Ahí vamos casi todos a comprar agendas nuevas y libretas de carátulas hermosísimas para hacer listas como si fuéramos los más disciplinados del orbe.

Comienza el espectáculo anual de las resoluciones de Año Nuevo, ese detox que nunca ocurre, esa “nueva versión de ti” que jamás se descarga por completo en tu disco duro prefrontal, y ni hablar de aquello de reinventarse. Aquí puedes bostezar a gusto.

La ataraxia en tiempos de hiperconectividad | Manifiesto GenX

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Ay, qué ganas de estar en calma, tranquilidad, impavidez total. No presenciar líos ajenos y que nada nos perturbara los intestinos. Dejar pasar, por ejemplo, la fulana fecha del 1 de agosto como quien ve una crecida de río y sabe que solo tiene que esperar que el sol y la tierra hagan su parte…. nos comenta Florángel Quintana

Sylvia Plath: Unas reflexiones sobre el dolor y la búsqueda de la identidad

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Sylvia era incapaz de estar sola, de permanecer en silencio y ella misma lo admite “Me aturde la posibilidad de no decir una sola cosa por demasiado tiempo. El mundo deja de existir sino no lo describo, desmenuzo, elaboro a través de todo lo que las palabras pueden brindarme” le insistió a su madre dos días después.

Vicente Ulive-Schnell y su novela “Coco Express”

Vicente Ulive-Schnell y su novela “Coco Express”

Vicente Ulive-Schnell es un escritor y artista venezolano que reside en París desde el año 2001. Llegó a Francia para cursar estudios superiores y terminó con un doctorado en filosofía del lenguaje en el 2007. Lleva cinco novelas publicadas entre Venezuela, España y Francia; Perico exprés (título en francés, Coco Express) es su trabajo más reciente.

VOLVER … | (Disertación desesperada para la Venezuela que empieza)

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Hoy, Venezuela camina sobre una geografía fracturada por los recientes terremotos. La tierra tembló para recordarnos, con la violencia de un eco subterráneo, que nada de lo que creíamos sólido era inmune al colapso. Ante las fachadas caídas, los ascensores clausurados y las calles agrietadas … nos comenta Richard Rey

Metáfora de un país | El pabellón criollo hecho ruina

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El Pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia 2026 está cerrado al público ante el riesgo inminente de un colapso estructural. Esta crítica situación impide que la histórica joya arquitectónica diseñada por Carlo Scarpa en los Giardini pueda albergar con normalidad su representación en la 61ª Exposición Internacional de Arte, In Minor Keys.

La museología moderna: Un espacio dinámico para construir humanidad

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El Dr. Jimmy Yánez, galardonado por la AICA, lidera el programa de Formación en Museología y Museografía auspiciado por el Centro de Bellas Artes de Maracaibo y la Universidad del Zulia. En esta conversación, profundiza en la transformación de los museos como herramientas de sostenibilidad social y construcción de ciudadanía, destacando el valor del patrocinio de Arts Connection Foundation.

El Museo Expandido y los Retos del Siglo XXI: Una conversación con Francisco Brives, codirector de La Neomudéjar

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Nacido de la recuperación de antiguos talleres ferroviarios en Madrid, el Museo La Neomudéjar funciona como una cápsula del tiempo independiente y descentralizada bajo la red Art House Spain. Su codirector, Francisco Brives, profundiza en el diálogo de las vanguardias con el arte político, el impacto del apoyo filantrópico de Arts Connection en la preservación del Archivo Transfeminista y su próxima participación internacional en la Bienal del Chaco.

Yo también, he de confesar, las he hecho con entusiasmo mayúsculo. Le he sumado marcadores de colores, stickers y una ilusión adolescente que podría avergonzarme como quien recuerda esos jeans nevados o lavados al ácido de los 80 y los zarcillos gigantes diciendo que jamás los usó, aunque haya fotos de amigas impertinentes subidas a una historia de Instagram ¡mencionándote!

Pero este año, quizás por agotamiento o porque cumplí 60, decidí escribir mirando este fenómeno desde mi vena GenX, por supuesto. Lo mismo hice en mi reciente carta en mi Newsletter, porque este tema tiene sus cositas.

Me tomé el tiempo para leer algunos artículos interesantes y te resumo, en primera persona, lo que descubrí. Primero que el cerebro no está diseñado para mis delirios de grandeza. La neurociencia lleva décadas diciendo, con toda la paciencia del mundo, que el cerebro odia el cambio brusco. Ya un científico lo explicó desde los años 90, su nombre Joseph LeDoux, dijo que la amígdala interpreta lo nuevo como amenaza. Te lo traduzco como para mis amigas: Tu cerebro no entiende “este año me levanto a las 5 a.m. en invierno para meditar y correr después 10K”. Tu cerebro solo procesa que hay un peligro inminente y esta señora perdió el juicio con nuevos achaques. Por lo cual si abandono mis resoluciones es por pura biología en modo “mujer, ubícate”.

Otro detallazo reflexionado mientras le doy vueltas a mi café descafeinado con leche de almendras es que las grandes metas solo existen para alimentar el ego, y, obviamente, para vender agendas y journals. Así entrar en esa epidemia de delirio megalómano diciéndome que sí voy a escribir mi novela, sí voy a ser vegana, flexible, iluminada y productiva; sí voy a hacer yoga al amanecer y sí voy a terminar de leer un capítulo completo de Los hermanos Karamázov antes de dormir, es pura ternurita mía.

Quizá pienses que se trata de simplemente tener determinación, ah, pero me temo que nope!, y esto es ciencia otra vez, Roy Baumeister, el psicólogo e investigador que estudia la fuerza de voluntad dice que el cerebro economiza energía y que te va a sabotear apenas detecte desgaste. Diría Mafalda: ¡Sonamos! Aunque no todo está perdido. De acuerdo con Carl Rogers, pionero de la psicología humanista, la congruencia es la base del cambio humano. Por eso hay que ser genuinos al plantearse resoluciones y hacerlas coherentes con la persona que realmente somos, no con la que pretendemos ser en un futuro.

Así que ríete de ti, de este ritual colectivo que repetimos porque nos da la ilusión de control sobre un año que todavía ni existe. Elige mejor una sola resolución que sea sostenible en el tiempo. Deja de actuar como si la vida fuera una versión premium a la que hay que hacerle un rápido download. La vida es solo la versión actual, con actualizaciones lentas sin WiFi activado. Y yo no voy a correr maratones, ni ser minimalista, ni convertirme en una gurú de nada. Mi única resolución es ser menos cruel conmigo misma, y si no lo logro, ya sobreviví al internet dial-up, al Síndrome Y2K, al Messenger, a las crisis existenciales de los 20, a los discursos motivacionales de los 30 y a la moda de comer kale en los 40.

 Mejor elimino esos cuencos tibetanos de mi carrito de Amazon y amplío mis sesiones de terapia a dos veces por semana, y a cantar “Karma Chameleon” otra vez, lo que venga en 2026 no me va a intimidar. 

¡Felices fiestas!

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Escritora y cronista.

Columnista en The Wynwood Times:
Vicisitudes de una madre millennial / Manifiesto de una Gen X