
He visitado Berlín este verano. Me he encontrado con una ciudad vibrante, cosmopolita, donde el arte y la cultura se desbordan. Imposible visitar en pocos días todos los museos y sitios históricos que caracterizan a esta ciudad que fue fundada hace casi mil años. Es interesante encontrarse con la diversidad que la caracteriza. Allí confluyen gentes de los más diversos orígenes, uno se encuentra con muchos acentos y muchas lenguas moviéndose entre los vagones de los trenes o en las calles del centro de la ciudad, junto con un sin número de opciones gastronómicas, cines, teatros, parques o conciertos públicos al amparo de las Puertas de Brandemburgo. Nos quedamos en un pequeño hotel muy cerca del llamado “East Side Galery”, allí puede apreciarse la parte mejor conservada del Muro de Berlín. Esa inmensa pared de concreto que dividió en dos la ciudad y que encerró al Berlín Occidental en el corazón de la República Democrática Alemana bajo el influjo soviético. Se trata de una representación precisa de la llamada Cortina de Hierro que sirve para caracterizar aquella terrible confrontación ideológica que partió al mundo en dos durante la Guerra fría. Es cierto que en su mayor extensión el muro fue derrumbado literalmente a martillazos por una población cansada de las restricciones autoritarias del Socialismo Real. En este sitio, sin embargo, el muro está intacto.
El arte como resistencia y refugio: tres décadas en el universo de Andreina Fuentes Angarita
Con casi tres décadas de trayectoria entre Caracas y Miami, Andreina Fuentes Angarita concibe el arte como un espacio de resistencia, testimonio y salvaguarda. Como líder de Arts Connection Foundation y creadora multidisciplinaria, su labor transforma el coleccionismo en un archivo vivo que acompaña al artista y resguarda la memoria cultural latinoamericana.
La ataraxia en tiempos de hiperconectividad | Manifiesto GenX
Ay, qué ganas de estar en calma, tranquilidad, impavidez total. No presenciar líos ajenos y que nada nos perturbara los intestinos. Dejar pasar, por ejemplo, la fulana fecha del 1 de agosto como quien ve una crecida de río y sabe que solo tiene que esperar que el sol y la tierra hagan su parte…. nos comenta Florángel Quintana
Sylvia Plath: Unas reflexiones sobre el dolor y la búsqueda de la identidad
Sylvia era incapaz de estar sola, de permanecer en silencio y ella misma lo admite “Me aturde la posibilidad de no decir una sola cosa por demasiado tiempo. El mundo deja de existir sino no lo describo, desmenuzo, elaboro a través de todo lo que las palabras pueden brindarme” le insistió a su madre dos días después.
Vicente Ulive-Schnell y su novela “Coco Express”
Vicente Ulive-Schnell es un escritor y artista venezolano que reside en París desde el año 2001. Llegó a Francia para cursar estudios superiores y terminó con un doctorado en filosofía del lenguaje en el 2007. Lleva cinco novelas publicadas entre Venezuela, España y Francia; Perico exprés (título en francés, Coco Express) es su trabajo más reciente.
VOLVER … | (Disertación desesperada para la Venezuela que empieza)
Hoy, Venezuela camina sobre una geografía fracturada por los recientes terremotos. La tierra tembló para recordarnos, con la violencia de un eco subterráneo, que nada de lo que creíamos sólido era inmune al colapso. Ante las fachadas caídas, los ascensores clausurados y las calles agrietadas … nos comenta Richard Rey
Exponen por primera vez un penetrable del maestro Jesús Soto en el Serpentine de Londres
Serpentine Galleries inaugura en Londres «Art in the Park» con la exhibición al aire libre del Pénétrable BBL Jaune de Jesús Rafael Soto. La escultura interactiva, patrocinada por Britannia Financial Group y con dirección cultural de Melanie de Herrera Velutini, estará expuesta hasta el 25 de octubre.
Metáfora de un país | El pabellón criollo hecho ruina
El Pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia 2026 está cerrado al público ante el riesgo inminente de un colapso estructural. Esta crítica situación impide que la histórica joya arquitectónica diseñada por Carlo Scarpa en los Giardini pueda albergar con normalidad su representación en la 61ª Exposición Internacional de Arte, In Minor Keys.
La museología moderna: Un espacio dinámico para construir humanidad
El Dr. Jimmy Yánez, galardonado por la AICA, lidera el programa de Formación en Museología y Museografía auspiciado por el Centro de Bellas Artes de Maracaibo y la Universidad del Zulia. En esta conversación, profundiza en la transformación de los museos como herramientas de sostenibilidad social y construcción de ciudadanía, destacando el valor del patrocinio de Arts Connection Foundation.
El Museo Expandido y los Retos del Siglo XXI: Una conversación con Francisco Brives, codirector de La Neomudéjar
Nacido de la recuperación de antiguos talleres ferroviarios en Madrid, el Museo La Neomudéjar funciona como una cápsula del tiempo independiente y descentralizada bajo la red Art House Spain. Su codirector, Francisco Brives, profundiza en el diálogo de las vanguardias con el arte político, el impacto del apoyo filantrópico de Arts Connection en la preservación del Archivo Transfeminista y su próxima participación internacional en la Bienal del Chaco.
Estremecimiento patrio | Manifiesto GenX
Ese estremecimiento patrio tuvo su máxima magnitud en todos los ocho millones de venezolanos que tenemos en común tres colores, siete estrellas y una hermandad que hemos demostrado en estos días nefastos. Se han replicado los miedos y también la solidaridad y empatía … nos comenta Florángel Quintana
Ante la mirada ingenua de algunos, debemos recordar que la memoria siempre es corta, se trata simplemente de una larga pared intervenida con coloridos dibujos y representaciones diversas. Muchas de ellas hablan de la esperanza, de la paz, de la humanidad posible, otras se nos presentan como acertijos indescifrables y algunas otras muestran los rostros de los actores de aquellos lejanos principios de los 90s del siglo pasado, cuando aquella trampa mortal, llena de militares y armamento pesado se derrumbó ante el empuje de un pueblo que estaba harto y que aspiraba a la libertad.
Me impresiona la manera como intentamos humanizar las cosas más horribles. Los múltiples colores del muro son fotografiados por los turistas, me incluyo, quizás sin que hallamos reflexionado suficientemente en toda la sangre que corrió bajo las metralletas, sin pensar en el miedo representado en aquella estructura terrible que, aunque parece pertenecer a la ficción es una clara representación de las miserias de las que somos capaces cuando dejamos que las ideologías prevalezcan sobre el sentido más propio de lo humano.
Hay una genial película alemana de 2018 que narra la historia de una familia que intenta escapar a occidente junto a unos pocos amigos. Se trata de “Die Ballon” de Michael Herbig. La historia se desarrolla alrededor de la construcción de un globo aerostático, mediante el cual los protagonistas intentan sobrevolar la línea divisoria entre el este y el oeste. Se trata, claro, de un sobrevuelo que transciende la geografía y que se refiere realmente al tránsito entre una construcción ideológica y otra. Se trata de la idea de dejarlo todo atrás con la finalidad de vivir una vida mejor, de construirse individualmente en tanto que sujeto y no como un militante de una ideología convertida en una fe que se supone incuestionable. Uno puede observar el complejo y riesgoso proceso de buscar los materiales para la construcción del “objeto salvador”, la exploración del sitio ideal para el lanzamiento, la manera como se intenta despistar a los vecinos espías y toda la angustia asociada al proceso kafkiano que los protagonistas de esta historia verídica vivieron.
Uno puede encontrar rastros del muro a lo largo de la ciudad, a veces se nos presenta de manera evidente bajo los carteles públicos, otras su presencia se muestra sutil o disimulada como una vieja herida que ha dejado su cicatriz en nosotros. A veces se trata de una horrible pared cerca del Punto de Control Charlie en la Friedrichstraße, se trata de la verdadera “puerta de la ciudad” en aquellos años que van desde 1961 hasta 1990, la misma que permitía el tránsito controlado entre la división soviética y la estadounidense de la ciudad. El sitio es bien conocido como el lugar de la muerte de Peter Fechter, un obrero de Alemania oriental que intentó escapar y que fue tiroteado hasta morir por las fuerzas de la RDA. Otras veces se trata simplemente de un rastro de ladrillos desnudos a lo largo de alguna calle de la ciudad, uno pregunta y se entera que allí precisamente había estado ubicado el muro.
No puedo dejar de preguntarme qué lleva a la gente a construir un odio semejante. Una sociedad que se separa, cuyas familias se dividen entre un lado y otro de la línea de fuego, que terminan dándose la espalda. Claro que el caso alemán no es único. Una muestra contemporánea está establecida en el paralelo 38 que divide a Corea del Norte de la del Sur. Allí de nuevo podemos ver los estragos de la guerra que implican la despersonificación del enemigo, su transformación en un sujeto “protohumano” que se intenta eliminar por todos los medios posibles. Esa división que no permite la conversación o la búsqueda de acuerdos, que lleva a algunos a pedir fusilamientos masivos, que nos divide, que nos separa.
El odio es quizás el peor enemigo de la civilización. La vida en sociedad requiere de unos equilibrios complejos. Siempre vamos a encontrarnos con profundas diferencias y con recursos escasos. Al menos desde los griegos hemos estado a la búsqueda de mecanismos que nos permitan convivir. La Paz Perpetua que anhelaba Kant, es mucho más que una aspiración ingenua. Es una necesidad imperiosa en un mundo que se encuentra al borde del desastre. A fin de cuentas, cuando uno piensa en el daño ecológico o en el impacto que el COVID ha tenido sobre nuestras vidas, no tiene más remedio que valorar la posibilidad de soluciones que permitan organizar un esfuerzo común en favor de la humanidad entera, la paz se presenta como un bien imprescindible. El gesto de darnos las manos, decía Ortega y Gasset, es mucho más que un simple saludo es, en realidad, una muestra de nuestra voluntad de no hacernos daño de presentarnos ante el otro con las manos vacías, sin armas, es una manifestación de nuestra voluntad de convivir.
Reflexiono sobre esto en medio de la absurda polémica que hemos vivido en medio de los resultados olímpicos que nuestros atletas han obtenido en las recientes olimpiadas. Es absurdo la manera como se discute la apropiación de los éxitos deportivos para uno u otro bando cuando en realidad, uno entiende, el hecho debe ser leído como un logro colectivo que va más allá de nuestras preferencias políticas o construcción ideológica. Los pueblos en algún punto deben decidir no “entre-devorarse”. Las guerras siempre inician por el odio irracional, por la imposibilidad del encuentro colectivo. Decía Rawls que uno debía ser tolerante incluso con los intolerantes. Yo creo que es posible pensarnos desde lo político y no desde el odio. Los culpables tendrán que pagar sus cuentas en algún momento, pero siempre es importante pensar en las posibilidades del encuentro. Creo que Mandela es, en tal sentido, una figura imprescindible.
Uno tendría que preguntarse si él, que tenía razones para hacerlo, hubiera jugado a la revancha, a hacer “caída y mesa limpia”. ¿Cuáles hubieran sido las consecuencias de cobrárselas sin “mirar para atrás”? Acá no hablamos de doblegarse ante el poder, o de olvidar las afrentas, se trata de ser racional y recordar que construirnos en tanto que ciudadanos es muchas veces costoso desde una perspectiva moral, que a veces haz que tragar grueso para evitar heridas profundas difíciles de resolver o guerras que al final nadie quería tener que vivir.
Los muros físicos están allí, son tangibles, se yerguen sobre la sociedad llenándola de miedo, los intangibles son mucho más peligrosos porque tienden a tomarnos desprevenidos.
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Doctor en Ciencias Políticas y escritor.
Columnista en The Wynwood Times:
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