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“Si no fuera por la música,
habría más razones para volverse loco».
Piotr Ilich Chaikovski

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DTF: St. Louis. Creada, escrita y dirigida por Steven Conrad, esta miniserie de siete episodios se aleja de la narrativa lineal para sumergirnos en un laberinto de decisiones impulsivas, soledades y las consecuencias irreversibles de intentar «reinventar»

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En un escenario donde emprender en Venezuela requiere cada vez más preparación, criterio y visión, el YLAI Changemakers Lab, liderado por Táchira Project, reunió a 150 jóvenes de distintas regiones del país en una experiencia intensiva de formación en liderazgo, emprendimiento e innovación.

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El nuevo viaje | Manifiesto GenX

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En las pruebas los investigadores determinaron que la psilocibina puede llegar a producir una experiencia espiritual intensa. De hecho, según las mediciones algunas personas dijeron sentir a Dios, otras escucharon símbolos, y unas pocas aseguraron que podían destrabar una escritura en suspenso. Genial, pensé de inmediato. ¿Te imaginas trabajar en tu novela mientras se despliega … nos comenta Florángel Quintana

LOVE STORY: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette | Series Sobre 9

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En esta segunda categoría se encuentra Love Story, la nueva serie antológica que siguiendo el formato de éxitos como American Crime Story o Feud, promete mostrarnos esos romances épicos que cautivaron al mundo, iniciando con los amores, matrimonio y fatal desenlace entre John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette.

“Escrituras fragmentarias. Gesto y memoria”, Rossi Aguilar

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La Sala Oberta del Centre Cultural La Nau presenta Escrituras fragmentarias. Gesto y memoria, un proyecto expositivo de la artista visual Rossi Aguilar (1993) que se despliega como una indagación poética y crítica sobre los modos en que la memoria, la corporalidad y el gesto pictórico configuran nuevas rutas de conocimiento.

«El Surrealismo en Fornasetti …” |Documental del CCAM

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Tras cautivar a más de 30 mil visitantes en su paso por el Centro Cultural de Arte Moderno, «El Surrealismo en Fornasetti: un faro de Italia en Caracas», audiovisual sobre el impacto de la exposición dedicada al genio italiano que elevó el objeto cotidiano a la categoría de obra de arte, ha sido seleccionado por el Art Film Spirit Awards y el Digital Griffix Film Awards 2026.

Arts Connection celebra su vigésimo aniversario | Andreína Fuentes Angarita

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Arts Connection Foundation (ACF), la organización sin fines de lucro fundada por la artista, curadora y coleccionista Andreína Fuentes Angarita, celebra su vigésimo aniversario reafirmando su compromiso con el arte como motor de transformación social. Para conmemorar este hito, la fundación presenta además el rebranding completo de su sitio web (https://artsconnectionfoundation.org/).

Epa! Manda a decir Motherflowers “Que vayan y lo cuenten”

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“Con este nuestro tercer disco nos sobreponemos una vez más a todo, y la única petición que quisiéramos hacerles, es que vayan y lo cuenten”. En un encuentro privado producido por Bajo el Árbol, Motherflowers ofreció un listening party – muy particular porque incluyó performance

El pasado 17 de mayo se celebró en Suiza —al igual que en su primera edición— una nueva entrega del festival de la canción más longevo en la historia de la televisión mundial, siendo Austria el país ganador y por tanto el encargado de la realización del próximo festival, el cual arribará a sus 70 años de transmisiones ininterrumpidas, salvo en 2020 por el “coito interruptus” global que todos sufrimos con la pandemia.

Eurovisión más que una competencia, es una gran fiesta donde a través de la música se busca celebrar la cultura y unión de los pueblos europeos, o por lo menos esa era su intención original.

Lamentablemente, en los últimos años, esa premisa se ha visto empañada por diversas polémicas, más de índole político que artístico, y además secundadas por absurdos planteamientos de un “neocolectivo” LGTBIQ+ que parece haber olvidado las luchas y logros de sus antecesores, quienes nos han permitido gozar de libertades, visibilidad y reconocimientos los cuales, gracias a su actual estulticia, estamos corriendo el riesgo de perder.

Sin embargo, Eurovisión, siempre ha sabido tomarle el pulso a los acontecimientos, nutrirse de los cambios históricos y reinventarse con los nuevos tiempos, por más complicados que estos sean.

[EUROVISION 1956] Lys Assia – Refrain (Official Music Video)

LA GUERRA Y LA PAZ

Iniciaba la década de 1950 y Europa iba en franca recuperación luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo persistían secuelas sociales, políticas y psicológicas del conflicto, con las que aún se lidiaba.

Por esos años, la Unión Europea de Radiodifusión (UER), estaba buscando una forma de incentivar el aprovechamiento de la incipiente tecnología de la televisión y qué mejor forma que crear un espacio de intercambio cultural para estrechar los lazos entre los países del continente.

En tal sentido, en 1954 la UER propone algo nunca antes intentado, la retransmisión transnacional en vivo de un programa de variedades. Fue entonces cuando Italia aterrizó más la idea del formato, proponiendo que se tratase de un concurso de canciones (evidentemente tomando como referencia los festivales de Venecia y San Remo), finalmente en 1955, durante una reunión del comité de la UER en Mónaco, se aprueba la creación del festival de canciones.

La primera edición se llevó a cabo en 1956 en la ciudad de Lugano (Suiza), y contó con la participación de solo siete países: Italia, Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo —quienes a pesar de masacrarse por millones en la reciente guerra, decidieron pasar página y mirar hacia delante— junto a la siempre neutral Suiza; tal vez por dicha neutralidad fue escogida como país sede y además ganó la competencia, a pesar de que su cantante, Lys Assia, detuvo la orquesta al olvidar la letra y pidió comenzar de nuevo. Seguramente de existir redes sociales entonces, la intérprete habría sido objeto de múltiples memes.

Como dato curioso, en esta primera gala ya hubo insinuaciones de fraude (algo que ha sido una constante en el festival), motivado a que los jueces pertenecientes a Luxemburgo, no llegaron a la competencia y fueron sustituidos por suizos.

Además la retransmisión, liderada por la BBC londinense —que si bien no participó en la competencia, sí quiso ser parte del experimento tecnológico— fue caótica, con continuos fallos tanto de audio como de imagen.

Sin embargo, el festival logró salir airoso de todo aquel caos inicial y se consolidó en el tiempo. De esta manera, la UER logró impulsar su idea altruista de la unión de los países, pero además también consiguió fomentar las bases de un gran negocio: que en todos los hogares europeos existiese un televisor.

Massiel – La, la, la | Spain 🇪🇸 | Winner of Eurovision 1968

DICTADORES, TRIUNFO DE A CUATRO Y WATERLOO

Con el pasar de los primeros años se fueron solventando los problemas técnicos y la transmisión cada vez era mejor, alcanzando más seguidores en cada edición.

En 1968 se produjo la primera emisión a color de Eurovisión, donde España obtuvo el triunfo con la canción LA LA LA interpretada por Massiel.

Un logro motorizado por el capricho del dictador español Francisco Franco, que dio la orden de que España debía ganar. Franco por una parte quería darle gusto a su esposa, quién era seguidora del festival, pero también buscaba capitalizar ese triunfo para vender la imagen internacional de un país moderno y de apertura.

La maquinaria de Radio Televisión Española se puso en marcha para intentar dar gusto a Franco y a pesar de los múltiples inconvenientes que casi impiden la participación de España en el festival, lograron ganar.

El “caudillo” complacido, decidió homenajear a la cantante triunfadora, pero Massiel lo rechazó, pues no quería prestarse para lavarle la cara al dictador. Este desplante fue castigado con un veto de censura por parte de RTVE hacia la intérprete, durante un año.

Si bien el aspecto tecnológico del festival se iba superando en cada edición, no ocurría lo mismo con la parte reglamentaria, lo cual hacía que prácticamente cada año se revisaran las normas y directrices del concurso, pues siempre había alguna incomodidad con los resultados.

El punto cumbre de la polémica llegó en 1969 con el insólito cuádruple empate entre España, Francia, Reino Unido y los Países Bajos, lo cual a su vez generó una situación incómoda sobre cuál país sería el encargado de organizar el festival el siguiente año, ya que la costumbre era que lo hiciese el ganador.

Finalmente la sangre no llegó al río, a fin de cuentas siempre será mejor batallar con canciones que con armas, y se tomó la decisión sencilla de elegir la sede por sorteo, el cual favoreció a los Países Bajos.

Sin embargo se generó un momento de crisis importante ya que varios países, como Noruega, Portugal, Suecia o Finlandia, decidieron no participar en el festival del 70, alegando que estaba todo amañado para que siempre ganaran los mismos.

Pero en 1974 surgieron los acordes musicales de una famosa batalla que se convirtió en uno de los mayores éxitos del festival y consagró universalmente a sus intérpretes. El director de orquesta ataviado como Napoleón dio inicio a Waterloo, la canción con la cual un desconocido cuarteto sueco llamado ABBA consiguió ganar el festival, convirtiéndose en la agrupación más famosa salida de Eurovisión.

Pero no han sido los únicos, por el festival pasaron también grandes estrellas como: Gigliola Cinquetti, Raphael, Cliff Richard, Olivia Newton-John, Nana Mouskouori, Julio Iglesias, Bonnie Tyler, Katrina and The Waves o Céline Dion, por ejemplo.

A pesar del éxito conseguido por ABBA, no faltaron los inconformes que cuestionaron su triunfo argumentando que las normas del festival exigían a cada país cantar en su idioma, por aquello de estrechar lazos, entonces ¿por qué se le permitió al grupo sueco cantar en inglés?

Pero Eurovisión más que un concurso, era sobre todo un negocio que se hacía más lucrativo cada año.  Por tanto, alcanzada ya la meta de los televisores, había que pensar en lo que el público quería ver, especialmente ahora que el festival comenzaba a verse en América; entonces cómo prohibir que los cantantes echaran mano a uno de los idiomas más hablados en el mundo. Por lo tanto la regla se cambió y desde entonces cada quien pudo presentar su canción en el idioma que quisiese.

ABBA – Waterloo (Eurovision Song Contest 1974 First Performance)

LOS MUROS CAEN, LAS CORTINAS SE ABREN, PERO LAS CANCIONES QUEDAN

El acontecimiento histórico más importante de 1989 fue la caída del Muro de Berlín. La economía mundial y la geopolítica estaban cambiando para lo que, ingenuamente, se creía iba a ser un mundo mejor.

Pero sin duda para la consolidación del festival de la canción —y especialmente para el negocio que significaba Eurovisión— sí lo fue.

La caída del muro no solo representó la llegada de una Alemania reunificada sino también el darle la bienvenida a un grupo de países de la Europa del Este como República Checa, Polonia, Rumanía, Bulgaria o Hungría.

Ese año ganó Yugoslavia lo que le permitía al país de la Unión Soviética iniciar la década del 90 siendo los anfitriones e intentando capitalizar esta oportunidad para dar un mensaje de fuerza y optimismo a través de la gala.

Sin embargo las tensiones políticas existentes, precipitadas por la perestroika, terminaron dando al traste con la llamada “cortina de hierro”, lo que desembocó en la disolución de la Unión Soviética e hizo que Yugoslavia se fragmentara en varias nuevas naciones.

Estos países quisieron ser reconocidos como europeos y Eurovisión era una plataforma más directa que la OTAN.

Así fue como el festival recibió de brazos abiertos a Croacia, Bosnia y Herzegovina, Eslovenia, Serbia, Macedonia del Norte y Montenegro.

También en los 90 se incorporarían al festival las naciones de Estonia, Letonia, Lituania e incluso Rusia.

Europa crecía y Eurovisión con ella. No fue casualidad que en el concurso de 1990, el representante de Italia, Toto Cotugno, ganara con el tema Insieme: 1992 (Juntos: 1992) el cual hacía referencia al inicio de la Unión Económica Europea.

Loreen – Euphoria | Sweden 🇸🇪 | Live – Grand Final – Winner of Eurovision 2012

UN LUGAR SOBRE EL ARCOIRIS LLAMADO EUROVISIÓN

Si bien el festival no se ha caracterizado específicamente por la calidad de sus canciones, salvo honrosas excepciones que confirman la regla, es el show lo que atrapa a millones de eurofans en todo el mundo.

Con la llegada del nuevo siglo la evolución en cuanto a realización del espectáculo ha sido dramática y vertiginosa.

Ni rastro de aquellas escenografías anodinas dónde una orquesta daba entrada a cada cantante.

En la actualidad, la música en vivo dio paso a pistas pregrabadas, que incluso puedan contener coros, eso sí, los intérpretes deben cantar en vivo.

Pero no cabe duda de que el mayor empeño se pone en el “empaque” de la presentación.

Coreografías imposibles, escenografías alucinantes y un inagotable despliegue de luces, brillos y colores, han convertido al festival de Eurovisión en la discoteca más grande de Europa, donde los intérpretes han logrado convertirse en iconos pop, como el caso de Loreen que se ha llevado el micrófono de cristal en dos ocasiones (2012 con Euphoria y 2023 con Tattoo) Y como es lógico, un evento con estas características ha encontrado en la comunidad LGTBIQ+ a sus más fieles seguidores.

Pero lamentablemente la política, que todo lo permea para utilizarte (mientras seas útil) y desecharte (cuando ya no lo seas), ha logrado inocular ideologías, que no aguantan un análisis medianamente serio, llevando a ciertos grupos de dicha comunidad a caer en actos que le hacen un flaco favor a las causas y derechos por los que pretenden luchar.

¿UN FESTIVAL APOLÍTICO?

La UER siempre ha querido mantener al festival de Eurovisión, al menos en teoría, fuera de las discusiones de índole político. 

En concordancia a ello, en 2022 la UER decidió prohibir la participación de Rusia en Eurovisión, a raíz de los ataques iniciados contra el territorio de Ucrania. Pues estas acciones iban en detrimento de los principios originarios del Festival.

Una acción que fue correcta, aunque vino a mí mente la siguiente reflexión: Ucrania también debería ser desvinculada del festival pues automáticamente se colocaba en una posición “sentimentalmente ventajosa”. Y así ocurrió. Kalush Orchestra, ganó ese año por encima de interpretaciones superiores como la del británico Sam Ryder, que debió conformarse con el segundo lugar.

Por otra parte me pregunté: ¿el gobierno de un pueblo que está siendo masacrado no tiene causas más importantes donde invertir recursos, en lugar de gastarlos en un concurso de canciones? Pues participar en Eurovisión puede costar entre los ochocientos mil euros hasta varios millones.

Sin embargo la única respuesta cierta a mi pregunta es que Putin lleva cuatro años matando ucranianos y Zelenski sigue mandando shows a Eurovisión.

Bajo este contexto llegamos a la edición del 2024 donde estallan varias protestas en contra de la participación de Israel. Cosa que hasta cierto punto tiene sentido y deja a los organizadores de Eurovisión, que siempre sacan la bandera de lo “apolítico”, muy mal parados; ya que el mismo argumento que se aplicó para Rusia debería aplicarse para Israel en estos momentos.

Las cláusulas tienen que ser firmes e imparciales, pero lamentablemente sabemos que la realidad es otra y el dinero mata reglamento.

Ahora bien —y por eso todo este extenso preámbulo—, nunca podré estar de acuerdo con las protestas, reclamos u odios mal direccionados.

Y aquí quiero señalar directamente a parte del colectivo LGTBIQ+ que lamentablemente se ha dejado llevar por las ideologías de maletín y en lugar de enfocarse en los causantes del problema, es decir la UER, disparan toda su artillería contra el artista.

La representante de Israel para 2024, Eden Golan, tuvo que soportar los abucheos de gran parte del público durante su presentación, algunos en ese público enarbolaban banderas de arcoíris que representan inclusión, igualdad, visibilidad y libertad, pero la actitud y comportamiento de los portadores era diametralmente opuesta a esos principios.

Este año se volvieron a repetir los ataques y abucheos contra la representante israelita Yuval Raphael, una joven sobreviviente del ataque por parte de militantes de Hamás durante el concierto en Israel, que detonó el reciente conflicto. En ese atentado fueron masacrados más de trescientas personas, mientras que otros fueron secuestrados y aún no se sabe de su paradero. Yuval, en medio de la confusión se escondió en un búnker con varias personas, el cual fue atacado con bombas. La joven permaneció ocho horas escondida debajo de una pila de cadáveres hasta ser rescatada.

¿Alguno de esos abucheadores de promoción, de verdad cree que a esa joven le pueden hacer algo sus improperios?

Sería interesante que esos gays, lesbianas, trans, no binarios, etc, que gritan “free palestine”, más por un discurso maniqueo de moda que por verdadera convicción, se pasearan por las calles de Palestina ya “liberada”, para ver si van a poder seguir siendo “free”.

¿O acaso creen que en cualquier país islámico podrán ver el performance que realizó Nemo en la reciente edición de Eurovisión? ¡Amiga, amigo, amigue, date cuenta!

Como cierre a esta reflexión, quisiera dejarle a estos “eurofans de cristal” una píldora de memoria: Si hay algún país en la historia de los participantes a Eurovisión al que se le debe más en cuanto a diversidad, inclusión y visibilidad para el colectivo LGTBIQ+, no es la Suiza de Nemo, tampoco Finlandia con Krista Siegfrids, ni siquiera Austria con Conchita Wurst; ese país fue justamente Israel cuando en 1998 Dana International, logró ganar el festival con la canción Diva, demostrando que las mujeres abiertamente transexuales sí podían plantearse metas de futuro y alcanzarlas. Otorgando verdadera visibilidad a un sector de la población que por prejuicios se asociaba con delincuencia o prostitución.

Dana International – Diva | Israel 🇮🇱 | Winner of Eurovision 1998

En conclusión: Ojalá que la UER logre tomar los correctivos pertinentes para devolverle a Eurovisión el rumbo que parece estar perdiendo y que nuevamente volvamos a estar “unidos por la música” y no “separados por la política”.

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