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Imagínense el siguiente escenario por un segundo: una niña de ocho años camina felizmente con su padre por los pasillos de un centro comercial. Mientras hacen la fila para entrar a la sala de cine, deciden asomarse por una de las barandillas que da hacia la feria de comida en la planta baja para ver a la gente pasar. De repente, un golpe seco seguido de gritos desesperados les hiela la sangre: una pequeña había caído a una muerte certera desde una barandilla similar desde unos niveles más arriba. Los ojos de la curiosa nena permanecen clavados en la escena, hasta que su padre logra sacarla del lugar en volandas, aterrado e incapaz de dar explicaciones acerca de los eventos que acaban de presenciar. Trece años después, Caitlin Doughty, la misma chiquilla cuya mirada perpleja se quedó fija en los sesos desparramados por la feria, dedicaría por completo su vida a la industria funeraria. 

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Una tarde profundamente criolla en Madrid

Cabrujas supo escribir desde el presente para la eternidad. La Venezuela que se nos venía encima estaría marcada por la censura, la crueldad y una polarización que toda realidad cubriría con la neblina de la insensatez.

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Séptima Edición de “Adolescentes desde casa”

Toda crisis deja marcas profundas, pero también activa la resiliencia y la capacidad colectiva de sanar. Partiendo de ello y con la consigna «Reconstrucción: testimonios de la solidaridad» la Dirección General de Cultura de la UCAB convocó la séptima edición del concurso de creatividad y expresión «Adolescentes desde casa»

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Érase una vez un viaje | Otra mirada

Publiqué una novela, “Los fantasmas de Otto Müller”, que ahora mismo busca su lugar lejos de mí; los libros, una vez publicados, le pertenecen al mundo. Escribí otras que ahora mismo buscan editor: “Alea iacta est”. El viaje ha sido largo, pero ya he tocado tierra.

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

Entre la geometría y el paisaje | Galería Freites

La Galería Freites nos lleva a un recorrido entre la Geometría y El Paisaje, a través de las obras de Carlos Evangelista y Pedro Ángel González
Extracto: La exposición “Las Variaciones modulares de Carlos Evangelista” en la Galería Freites refuerza nuestra voluntad para difundir los lenguajes geométricos … La exposición “Pedro Ángel González. La luz en el paisaje.” forma parte del programa de la Galería Freites, dedicado a estudiar y difundir la obra de los maestros venezolanos que abrieron paso a la modernidad a principios del siglo XX

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Los fantasmas de Otto Müller: El mal, el exilio y los secretos del pasado

Con “Los fantasmas de Otto Müller”, Miguel Ángel Latouche logra una obra de gran calado ético y narrativo. Más allá del ritmo trepidante de su trama, la novela se despliega como una lectura rica en capas y matices que exige un lector cómplice. Respaldado por una sólida formación teórica y estética, Latouche nos entrega un estudio brillante sobre las zonas oscuras de la condición humana

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Finjamos demencia | Manifiesto GenX

Hagamos de cuenta que todo funciona en nuestras cápsulas.
Actuemos como si no hubiera guerra del otro lado del mundo ni enfrentamientos entre conciudadanos por la permanencia de bacterias contaminantes. Estemos aquietados ante la estridencia de otras ideas que insisten en hacerse escuchar. Permanezcamos en posición de loto a pesar de la condición gastada del cojín…. nos comenta Florángel Quintana

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Un asesino, una ciudad y una chica: la historia de la primera actriz moderna

Louise Brooks, conocida hasta ese momento por su icónica imagen en la pantalla, escribió un artículo agudo y anticipado sobre El gran Gatsby (1925), la novela de F. Scott Fitzgerald. Sin firmar y publicado en distintas revistas culturales, el texto no solo repasaba la estructura de la novela, sino que afirmaba con contundencia que Fitzgerald y su obra alcanzarían la categoría de clásico

Especialista en historia medieval por la Universidad de Chicago, Caitlin Doughty está consciente de que habría sido capaz de asimilar con mayor entereza los intríngulis de la muerte si se le hubiera brindado la oportunidad de afrontar la realidad que implicó ese deceso en particular a sus ocho años. Doughty comenzó a sufrir de Trastorno Obsesivo Compulsivo severo generado por el miedo a perder su propia vida y la de sus seres queridos. En 2006, se mudó a San Francisco desde su nativo Hawaii con el fin de conocer de primera mano las prácticas modernas en materias funerarias y, tras buscar empleo durante seis meses, fue contratada en el crematorio de Pacific Interment (Westwind Cremation & Burial, según expone en uno de sus libros) a pesar de su falta de experiencia en la industria. Y el resto es historia.

Durante años, Caitlin se ha propuesto la misión de educar al público sobre las realidades del final certero que todos tenemos en común. Ha publicado tres libros: Hasta las cenizas, y otras historias desde el crematorio; De aquí a la eternidad, y el que nos reúne el día de hoy, ¿Mi gato se comerá mis ojos? En los dos primeros se desglosan francos debates sobre la industria funeraria estadounidense, sus experiencias trabajando en una funeraria de Los Ángeles y su propia exploración de las prácticas mortuorias en diferentes culturas alrededor del mundo. ¿Mi gato se comerá mis ojos? es una aproximación más humorística al género mortuorio y nos regala treinta y cinco respuestas a preguntas que le fueron planteadas por niños o, como ella misma los llama, pequeños mortales.

Todos tenemos preguntas (y ansiedades) con respecto a la muerte, la agonía y lo que podría o no venir después, así que todos sus libros son importantes referencias de autodescubrimiento para comprender la realidad de nuestro inexorable final. La pregunta titular sobre nuestros amigos felinos y su afán por los globos oculares de nuestro futuro cadáver surgió de un niño australiano durante la lectura en vivo de uno de sus libros, lo que llevó a Doughty a buscar la mejor manera de comunicarse con los niños, y con alguno que otro adulto, sobre la muerte. Los niños son curiosos por naturaleza y, aunque mamá y papá tengan respuestas para «¿Por qué el cielo es azul?» o «¿Cómo se mantienen los aviones en el aire?», es probable que no estén preparados para preguntas como «¿Me pueden enterrar en la misma tumba que a mi hámster?» o «¿Y si se equivocan y me entierran cuando sólo estoy en coma?” ¿Mi gato se comerá mis ojos? canaliza esa curiosidad infantil en una experiencia de aprendizaje tanto para los mortales de tamaño regular como para nuestras versiones en miniatura. Los niños son más perceptivos emocionalmente de lo que creemos y sufrirán en silencio si creen que una pregunta, o su respuesta, es vista como un tabú. Sería más saludable para todos que los niños conocieran la experiencia de la muerte a través de una sonrisa en lugar de entre lágrimas en un funeral.

Las preguntas y sus respuestas van desde lo humorístico hasta lo truculento. No debería ser sorpresa para nadie saber que comerse una bolsa de maíz momentos antes de expirar no provocará una explosión de palomitas de maíz en el crematorio. La experiencia de Caitlin en Youtube con su serie Ask a Mortician le ha brindado la oportunidad perfecta para marcar el ritmo de los cortos y digeribles capítulos de este interesante libro sin decepcionar al lector por su brevedad. Sin embargo, su mayor virtud es su capacidad de comprender que una pregunta inocente, por ejemplo, cómo se vería la mascota familiar si se desenterrara años después de haber fallecido, puede ser el subterfugio de una inquietud mucho más compleja. Esto permite que la temática trascienda de un mórbido libro sobre cadáveres a algo mucho más terapéutico y merecedor de un espacio en su biblioteca personal.

Sí, la pregunta en apariencia trata de la difunta mascota, pero podría esconder una curiosidad morbosa y el deseo de contemplar cómo se ve el abuelo hoy en día en su tumba, o cuál será nuestro aspecto cuando estemos muertos y enterrados. Al responder a cada una de estas treinta y cinco preguntas, Caitlin comienza con una misiva superficial y luego profundiza, más allá de la tierra y las lombrices, hasta alcanzar el temor existencial y el miedo que nos motiva a pensar nuestra vida siempre evitando los bordes del tema de la muerte.

Detrás de la prosa humorística de Caitlin Doughty se esconde la ternura, y quizás un toque de tristeza, por la inexperiencia e incapacidad de la mayoría de las personas para aproximarse al tema de la muerte. Sus extravagancias permean el contrato social que todos hemos firmado sin darnos cuenta y que nos exige hablar en voz baja del tema con una lista aprobada de símiles y lugares comunes. Caitlin Doughty prescinde de la rigidez y no teme provocar una sacudida en nuestro sistema en la interminable búsqueda de la verdad.

Caitlin Doughty es escritora y defensora del movimiento de aceptación de la muerte. Fundó la organización sin fines de lucro Order of the Good Death, es la anfitriona de una serie de Youtube Ask a Mortician y es pionera del movimiento de concienciación sobre la muerte y el positivismo ante la muerte en el mundo occidental. Es propietaria de una funeraria en el sur de California.

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Mariana Antúnez

Postgrado en Literatura Latinoamericana. Traductora y lectora voraz.

Columnista en The Wynwood Times:
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